Hoy a las 7:30 y de acuerdo a las crónicas oficiales, se cumplirán 31 años de la fecha en que Mario Almonacid cayó herido mortalmente en el frente de batalla, en el mismo momento en que el 3 de abril de 1982 bajaba de un helicóptero Puma en las islas Georgias del Sur.
Nacido en Comodoro Rivadavia, Almonacid bautiza una escuela y también la calle de su niñez, aunque a partir de ayer y a más de tres décadas después de la guerra, sus compañeros ex combatientes de Malvinas, y la comunidad comodorense tendrán otro lugar para recordar su gesta.
De pie, con la cabeza erguida y la mirada puesta en el último horizonte que vio al partir, la imagen tamaño natural que honra su memoria -y en él a todos los caídos- fue descubierta ayer a las 11 en lo que fue el momento más emotivo de las ultimas conmemoraciones malvineras en Comodoro Rivadavia, ante una inusual cantidad de vecinos volcados a las calles.
OCHO MESES
DE CREACION
Sergio Marcelo Daverio fue el escultor que dedicó ocho meses a corporizar la memoria de Mario Almonacid, trabajando en un galpón que pertenece al centro de ex combatientes de su San Andrés de Giles natal, en la provincia de Buenos Aires.
El artista es el mismo que había creado el monumento del soldado Jorge Maciel, obra a partir de la cual lo contactó el referente del Centro de Veteranos de Guerra de Comodoro Rivadavia, Jorge Ampuero, para comenzar el largo camino culminado ayer.
La escultura, de tamaño natural, fue realizada en hierro y concreto y de cemento blanco y marmolina el exterior. Fue pintada además con un trabajo específico para proteger la imagen de las inclemencias y la salinidad a la que está expuesta.
Daverio explicó que se trata de materiales de alta durabilidad y costos relativamente bajos que permite que un centro de ex combatientes, sin demasiados recursos para un bronce, tenga una alternativa digna para un monumento.
El artista trabajó sobre la base de dos fotografías de Almonacid tomadas en Comodoro antes de embarcarse. Solo tuvo que adaptar el vestuario típico del conscripto, ya que en las imágenes de referencia, el joven aparecía con la camisa arremangada, y debió omitir además las largas antenas de la radio que portaba, en función de los vientos patagónicos.
Minutos antes de que la obra fuera descubierta ayer, Daverio contó a Diario Patagónico que pasó tres noches sin dormir mientras el busto recorría la distancia hacia Comodoro, ciudad a la que llegó el 25 de marzo último.
Es que pese a que la familia del conscripto había visto todo el proceso de creación y aprobado el rostro, la expectativa se extendía hasta que pudieran estar frente a ella. “Cuando el papá la vio por primera vez, dijo ‘estoy viendo a mi hijo de nuevo’. Cuando me llamaron para contarme eso recién pude dormir tranquilo” contó al compartir con ojos vidriosos otros momentos emocionantes vinculados al monumento, entre ellos el esfuerzo de los veteranos y la respuesta de la familia.
Junto a la estatua del conscripto, se descubrieron ayer dos placas conmemorativas, una de mármol, tributo del pueblo de Comodoro Rivadavia a “quien ofrendó su vida a nuestras islas Malvinas”, y la segunda, de bronce, de “la Armada Argentina en homenaje al conscripto de Infantería de Marina Mario Almonacid, caído en combate en Grytviken el 3 de abril de 1982 durante el conflicto del Atlántico Sur.
A la vez, se hizo entrega de réplicas del monumento a Humberto y María, los padres de Mario; al intendente Néstor Di Pierro y al Centro de Veteranos de Guerra.
- 02 abril 2013