Una historia que une Caleta Olivia, Malvinas y Tucumán

Antonio Chavarría tenía 20 años cuando fue notificado que iba a ir a combatir en la guerra de Malvinas, la noticia lo tomó por sorpresa y no tuvo tiempo de avisarle a su madre, pero una joven de Caleta Olivia que se encontraba despidiendo a los soldados le hizo llegar su mensaje a Tucumán. Hoy, 36 años después, el hombre quiere reencontrarse con ella para darle personalmente las gracias.

El 26 de abril de 1982, Antonio Chavarría de 20 años, se encontraba en la ciudad santacruceña de Caleta Olivia arriba de un colectivo que estaba por partir a Comodoro Rivadavia, para luego volar a la guerra de Malvinas.

Sin haber podido comunicar la situación a su madre que residía en Tucumán, antes de viajar a la ciudad petrolera, divisó a una joven de aproximadamente 15 años que se encontraba despidiendo a los soldados, la llamó y le pidió una lapicera: “ella se acercó temerosa al colectivo y me preguntó para qué la llamaba, le contesté, mejor dicho le pedí una lapicera, ella me pasó su lapicera BIC estuche amarillo capuchón azul con trazo fino de tinta azul, tomé dos fotos y escribí al dorso en una de ellas: Arminda Rosa Chavarria, Berutti 157 San Cayetano Tucumán, CP 4000”, cuenta detalladamente el hombre en una publicación en Facebook.

Al dorso está el nombre de mi madre y la dirección, escribíle y decíle que voy a Malvinas, que estoy bien y que voy a regresar

La joven sorprendida por la situación preguntó “¿qué hago con tus fotos”, a lo que el hombre, según él mismo cuenta, le contestó “al dorso está el nombre de mi madre y la dirección, escribíle y decíle que voy a Malvinas, que estoy bien y que voy a regresar”.

Sin precisiones de qué podría haber pasado, Chavarría salió rumbo a Comodoro y de ahí un avión lo trasladó a las Islas Malvinas, en donde vivió en carne propia una guerra en la que muchos jóvenes como él, perdieron la vida. Al regresar confirmó lo que había presentido, la chica había mandado las cartas y su madre supo que él estaba en aquél conflicto bélico. “Así fue cómo se enteró mi madre que iba a Malvinas”, relata con emoción el ahora hombre de 56 años, que no borra de su cabeza ese instante y ese gesto.

Hoy después de 36 años me gustaría darle personalmente las gracias por aquel gesto tan noble

Andrés sigue su relato indicando que “sé que se siguieron mandando cartas con mi madre por varios años más. Hoy después de 36 años me gustaría darle personalmente las gracias por aquel gesto tan noble” y deja a disposición su página personal de Facebook, para que la historia que comenzó aquel día del año 1982, tenga un cierre.

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