La iniciativa forma parte del proyecto “Burros Patagones”, impulsado por el productor Julio Cittadini en la zona de Punta Tombo, y ya comenzó a venderse en el valle, con proyección hacia localidades cordilleranas como Esquel y Trevelin.
Una alternativa en tiempos de crisis
Según su impulsor, la propuesta busca ofrecer una opción distinta frente a las dificultades productivas de la región, donde la ganadería vacuna presenta limitaciones y la actividad ovina atraviesa un escenario complejo.
“La carne de burro es nutritiva, de buen sabor y de calidad”, aseguró el productor, quien además planea realizar degustaciones abiertas para acercar el producto a la comunidad y fomentar su aceptación.
Entre la curiosidad y la polémica
La iniciativa no pasó desapercibida y abrió un fuerte debate social. Mientras algunos ven una alternativa válida en términos productivos y económicos, sectores proteccionistas cuestionan el uso de un animal históricamente vinculado al trabajo rural.
En ciudades como Esquel, la discusión ya se instaló: ¿puede convertirse en una opción más dentro del consumo habitual o chocará con barreras culturales.
Proyección y desafíos
El crecimiento del proyecto dependerá, en gran medida, de la habilitación del SENASA para su comercialización a mayor escala. Además, el emprendimiento contempla el aprovechamiento integral del animal, incluyendo la exportación de cuero.
Por ahora, la propuesta divide opiniones, pero deja en claro algo: el debate sobre qué comemos —y por qué— está más abierto que nunca en la región.