La actriz Valentina Bassi fue una de las voces visibles de la movilización que, en las horas previas a una votación clave en el Congreso, buscó frenar la derogación de la Ley de Emergencia en Discapacidad. Madre de Lisandro, un adolescente con trastorno del espectro autista, Bassi relató cómo se activó una red de contactos entre familiares, escuelas especiales y organizaciones ante lo que definió como una situación límite.
“Ya no había tiempo para nada. Era ahora o nunca”, explicó al reconstruir la jornada del martes, cuando comenzaron a circular versiones de que el artículo que sostenía la emergencia podía ser eliminado “por la ventana”, sin debate previo. Frente a ese escenario, las familias iniciaron una campaña intensa de llamados y mensajes dirigidos a diputados de distintos bloques, especialmente a aquellos cuya postura no estaba definida.
Según detalló, el foco estuvo puesto en legisladores de espacios provinciales, ya que el rechazo de bloques como Unión por la Patria y la izquierda estaba asegurado. “Empezamos a conseguir contactos de diputados, a pasarlos entre mamás, a insistir una y otra vez”.
Bassi expresó su enojo por la falta de respuestas de muchos representantes. “Lo que más me enoja es que no contesten. Son diputados, tienen que responder, o al menos tener asesores que lo hagan. Nosotros somos familias desoladas ante la posibilidad de que se derogue de un plumazo una ley que costó muchísimo conseguir”.
En ese contexto, destacó el intercambio con el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, quien sí respondió a los mensajes. “Cuando me dijo que iban a votar en contra del capítulo que implicaba la derogación, recién ahí me quedé tranquila”, señaló, aunque aclaró que la incertidumbre se mantuvo hasta el final debido a los cambios en la modalidad de votación.
Finalmente, Bassi subrayó el rol de las provincias del norte en el resultado. Tucumán y Catamarca fueron, según indicó, las que dieron señales más claras de acompañamiento. “Catamarca fue muy contundente. Nos dijeron que todo el bloque iba a votar en contra y así lo hicieron”.
La votación expuso, una vez más, la fragilidad de las políticas públicas vinculadas a la discapacidad y el papel activo que deben asumir las familias para defender derechos ya conquistados. Para Bassi, la experiencia dejó una certeza: “Si no estamos encima, si no insistimos, las decisiones se toman igual, aunque nos afecten de lleno”.