Como síntoma de la crisis, un millar de personas pidió por trabajo y salud

La peregrinación se inició en el Liceo Militar General Roca, desde donde cientos de personas marcharon hasta la ermita del patrono del trabajo. La muestra de fe culminó en la parroquia con una misa encabezada por monseñor Joaquín Gimeno Lahoz. Trabajo y salud fueron los principales pedidos de los fieles, quienes también aprovecharon para agradecer, sabiendo lo que vale una fuente laboral en tiempos de crisis y ajustes.

Una verdadera celebración religiosa, de fe y esperanza, se vivió ayer en la zona sur de Comodoro Rivadavia, donde cerca de un millar de personas le rindió devoción a San Cayetano, patrono del pan y el trabajo.
Gente de todas las edades, en familia o con amigos, acompañó la peregrinación que se realizó en horas de la tarde y que culminó en la parroquia del barrio homónimo, con una fiesta religiosa encabezada por el obispo Joaquín Gimeno Lahoz.
La columna de devotos inició su recorrido en el Liceo Militar General Roca. Encabezados por una unidad de Bomberos Voluntarios, los fieles caminaron por la avenida Polonia, y con cánticos y oraciones hicieron sentir su devoción.
Cerca de las 15:30 la masa llegó a la intersección de Polonia y O'Donnell, donde se encuentra la ermita al santo. A esa hora un grupo de personas prendía velas y se acercaba a saludar a San Cayetano, personificado en una estatuilla.
Karina Alvarado y Mary Carrizo veían todo desde el puesto de ventas que montó la parroquia para la ocasión. Entre estatuillas, velas, llaveros, rosarios y espigas, las mujeres fueron testigos de la llegada de los fieles, que este año no compraron tanto como en otras celebraciones. "Esta flojo, no se acercó tanta gente como en otros años. Es la falta de trabajo", dijo Karina. "Es verdad, no pasa nada... No hay trabajo y la gente tampoco se acerca a pedirle al santo porque no hay fe. Pero la fe es lo que lleva a todo", agregó Mary.

MAS GENTE QUE OTROS AÑOS

Sara Gordillo se acercó por primera vez a la celebración "por la devoción y la fe" que tiene a la virgen y al santo, explicó.
"Tenemos mucha fe y pedimos por todos aquellos que no tienen trabajo y que están pasando por momentos difíciles. Mi familia gracias a Dios tiene trabajo, pero hay otros que no lo tienen y no hay que solo pedir por lo de uno, sino también por los demás", señaló la vecina del barrio Stella Maris.
La mujer llegó acompañada por Sandra Martínez, su sobrina, que todos los años asiste a la procesión. "Vengo a agradecer por el trabajo que tenemos y a pedir por aquellos que no lo tienen o que están en conflicto, que es lo que me hoy me preocupa. Sé que hay muchos que están sufriendo y a la expectativa de que pueden perder el trabajo", reconoció.
Para Sandra ayer hubo "un poco más de gente que otros años", y según entiende eso se debe a la necesidad que hay en la ciudad. "Hubo años donde bajó la gente, pero hoy vi más. Yo calculo que la necesidad los hace recapacitar, pero creo que siempre tenemos que venir porque más allá de que lo tengamos es algo que tenemos que dar gracias", agregó.
Lo cierto es que cada uno agradeció o pidió como le mejor le pareció. Una pareja de ciudadanos bolivianos, por ejemplo, realizó la peregrinación llevando consigo una estatuilla de la Virgen de Copacabana. Un grupo de hombres, en cambio, se turnó para trasladar la imagen del santo a lo largo de todo el recorrido.
Las imágenes fueron diversas, desde mujeres con bastones hasta embarazadas o madres jóvenes con sus pequeños hijos. Entre toda la multitud, también estuvo María Guaymas, una vecina del barrio San Martín, oriunda de Salta que aseguró haber conocido al santo cuando tenía 19 años gracias a una tía.
"Yo tenía una foto en la pared y mi tía me dijo 'él es San Cayetano, pedíle que es muy milagroso'. Y fui y lo bendecí. Yo le decía que quería una casa, un hogar: 'no quiero lujo, solo cuatro paredes y un techo', porque nadie me quería alquilar con niños, y así fue, me lo dio. Pedí trabajo para mis hijos y me lo dio, también me ayudó cuando le pedí ayuda para criar a mis hijos. Y en los últimos días, le pedí que mi nieta camine porque nació con los pies para adentro, y en estos días mi hijita caminó, ya tiene cuatro años", dijo visiblemente emocionada, portando un cuadro del santo.
María, junto al resto de los devotos, acompañó la peregrinación hasta la parroquia, donde los fieles fueron recibidos por la Banda del Regimiento Mecanizado 8 y posteriormente ingresaron al recinto.
Allí Gimeno Lahoz encabezó la ceremonia, en un clima festivo y emotivo, de quienes llegaron para agradecer y pedir al santo patrono del trabajo, esperando que sus plegarias sean escuchadas.

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