Habrá menos turbinas en el proyecto de las represas

Si bien el gobierno nacional había anunciado que el programa de construcción de las represas hidroeléctricas en el río Santa Cruz se reanudaría en mayo, no estaba en claro cuál era el "ajuste" al que hizo referencia el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Este fin de semana se supo que el presidente Mauricio Macri condicionó la reactivación de obras a que las 12 turbinas que figuraban en el proyecto original se redujeran a 9.

Caleta Olivia (agencia)
La represa "Presidente Néstor Kirchner" tendrá 6 de las 7 turbinas previstas inicialmente, en tanto que en la denominada "Gobernador Jorge Cepernic" se instalarán solo 3 de las 5 que se habían proyectado.
La novedad fue revelada en un informe periodístico publicado en el diario La Nación, en tanto que hasta anoche el gobierno de Santa Cruz no había emitido opinión sobre este cuadro de situación.
Cabe recordar que estos mega emprendimientos que cobraron forma durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, destinados a fortalecer la matriz energética del país y de esta provincia en particular, fueron presupuestados en 5.500 millones de dólares y la mayor financiación (estimada en 4.700 millones) fue comprometida por bancos de la República Popular China.
Las obras fueron adjudicadas, mediante licitación internacional, a la UTE conformada por la compañías Electroingeniería, China Gezhouba Group Corporation e Hidrocuyo que a fines de 2015 ya habían instalado campamentos y obradores, pero con la llegada del nuevo gobierno las obras básicas quedaron paralizadas.

METIERON PRESION
En principio estaba claro que Macri no coincidía con la necesidad de las represas, lo cual generó serias críticas de referentes políticos de Santa Cruz que ocuparon, e incluso siguen ocupando, funciones públicas en el plano nacional y provincial, pero más tarde cambió de parecer y ordenó revisar contratos.
A todas luces era evidente la presión del gobierno de la República Popular China que posee empresas con una elevada calidad tecnológica para este tipo de emprendimientos y para ello basta señalar los que ya ejecutaron en el río Mekong y la imponente Tres Gargantas que se está montando en el Yangtsé, pero además se alteraban las relaciones bilaterales.
No en vano, en los últimos días de diciembre de 2015 la UTE empresaria había emitido un comunicado de prensa dando cuenta de que "una eventual paralización de las obras pondría al Estado Nacional en incumplimiento del contrato de financiamiento, que tendría consecuencias de su rescisión y por tanto devolución inmediata y pérdidas por un monto aproximado de 1.500 millones de dólares".

MENOR CAPACIDAD
PRODUCTIVA
Así planteadas las cosas, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, anunció semanas atrás que se iban a revisar los contratos firmados durante la gestión kirchnerista y convocar a los directivos de la UTE, hasta que hace pocos días confirmó que a partir de mayo se reactivarían las obras
No hizo objeciones a cuestiones de impacto ambiental, pero dejó implícito que el proyecto original se ajustaría "al marco regulatorio vigente", sin dar otras precisiones, pero todo quedó claro a partir de ayer: las represas se hacen disminuyendo su capacidad productiva.
Al respecto, el artículo publicado por la Nación indica que "el gobierno quiere continuar con su construcción con la financiación china, pero sólo si los ganadores de la licitación aceptan modificaciones que implicarán una reducción de la capacidad de generación eléctrica".
Tal reducción sería canjeada por el tendido de una línea de alta tensión de más de 1.000 kilómetros que permitiese llevar la energía a centros de mayor consumo, por lo cual el presupuesto de la obra no varía.
Dicho de otra manera, se eliminan dos turbinas, pero se extiende una línea por la distancia mencionada, en tanto que la producción energética se verá disminuida en aproximadamente un 25% de un total de 1.700 megavatios proyectados originalmente.
Se presume que la UTE aceptó los cambios en el proyecto y que también se tendría el visto bueno del gobierno de Beijing. En este punto vale señalar que en el mes de enero la canciller Susana Malcorra se reunió con el embajador chino, Yang Wanming, para plantearle que las obras continuarían si se aceptaban los cambios propuestos.
Todo hacer pensar que no hubo objeciones, teniendo en cuenta que recientemente el ministro de Energía ya anunció la reactivación en base a los ajustes planteados.

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