Provincias patagónicas enfrentan la peor sequía en 60 años

No se descarta que la situación se agrave aún más en los próximos meses con el incremento de las temperaturas. Este problema impacta de manera directa en la producción de agrícola y ganadera de la zona.

Ante la gravedad de la situación, los investigadores de la FAUBA y del INTA realizaron una proyección con tres escenarios posibles para los próximos meses, que indican diferentes situaciones de crecimiento del pasto en función de las lluvias que puedan caer de aquí a diciembre. Estos escenarios se construyeron a partir de información satelital del estado de la vegetación desde el año 2000 hasta el presente (brindados por el Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección, LART, de la FAUBA y el CONICET) y de los registros de lluvia para el mismo período.

El escenario pesimista representa la peor primavera de los últimos 16 años, sin lluvias (como sucedió en 2006), con un crecimiento del pasto 15% inferior al promedio, y que representaría el peor crecimiento en esa misma década y media. En el segundo escenario, con lluvias equivalentes a las caídas desde comienzos de 2016, el crecimiento sería 12% inferior al promedio, y también sería el peor crecimiento desde 2001. Finalmente, el escenario optimista prevé las mejores lluvias registradas en los últimos 16 años, y en ese caso el crecimiento de los forrajes sería sólo 2,5% inferior al promedio.

La intención de los investigadores al elaborar el informe es advertir a los productores y tomadores de decisiones de la región que tienen que estar preparados para una reducción forrajera de envergadura.

De este modo, consideran que "se deberán tomar medidas de emergencia. Es estadísticamente muy poco probable que ocurran precipitaciones considerables antes de abril de 2017. Incluso, aunque sucediera, es casi imposible que lleguen a equiparar la media histórica. Además, si llegaran a ocurrir, ese agua sería muy poco aprovechable para las plantas porque excedería con creces la tasa de infiltración de los suelos y se perdería un alto porcentaje por escurrimiento".

"Como consecuencia, los animales sufrirán inevitablemente una severa restricción alimentaria desde fines del verano hasta aproximadamente mediados de octubre de 2017. Y probablemente también haya problemas graves de falta de agua de bebida durante el verano próximo", lamentaron.


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