Alan no había consumido drogas ni alcohol antes de ser asesinado

En la continuidad del juicio por el homicidio de Alan Nahuelmilla, la parte acusadora presentó ayer el acta de la rueda de identificación donde testigos reconocieron a tres de los cuatro integrantes de la familia Ibáñez que están imputados por el asesinato. También se dio a conocer el informe toxicológico a la víctima que arrojó resultado negativo de alcohol etílico y drogas en su cuerpo. El lunes tendrán lugar los alegatos finales como antesala de la determinación que adoptará el tribunal respecto a la responsabilidad penal de los procesados en la causa.

Por el homicidio de Alan Nahuelmilla, ocurrido en abril de 2018, en la Zona de Quintas de Comodoro Rivadavia, se concretó ayer la jornada de alegatos finales del juicio que tiene como imputados a Ángel Eduardo Ibáñez, Sebastián Ibáñez, Kevin Edgardo Ibáñez y Marcelo Fabián Ibáñez. Durante la jornada se realizó la incorporación de la prueba documental y finalmente el lunes a las 13 se concretarán los alegatos finales de las partes.

En un primer momento se realizó la incorporación de la prueba documental de la parte acusadora. Se leyeron las actas de las ruedas de reconocimiento positivas para tres de los cuatro imputados. También se dio a conocer el informe toxicológico a la víctima que arrojó resultado negativo de alcohol etílico y drogas en su cuerpo.

El tribunal de debate fue integrado por los jueces Mariano Nicosia, Raquel Tassello y Mónica García. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la fiscal general Camila Banfi mientras que los imputados fueron asistidos por los abogados particulares Mauro Fonteñez y Fiorella Picón.

EL HOMICIDIO

El 14 de abril de 2018, a las 23, cuando Alan Nahuelmilla y su amigo B.G. circulaban por la calle Los Duraznos, en la Zona de Quintas del barrio Máximo Abásolo, fueron emboscados por cuatro hombres armados. Según la Fiscalía se trata de los cuatro integrantes de la familia Ibáñez llevados a juicio.

De acuerdo a la acusación fiscal, los hombres armados maniataron a sus víctimas, luego los ataron con una soga para arrastrarlos con una camioneta y trasladarlos hasta la vivienda de uno de los captores.

Una vez en el lugar los sometieron a diversos tipos de castigos físicos, como patadas y golpes en la cabeza con una pala y con la cacha de un arma de fuego. También a uno de ellos le cortaron las orejas con un alicate en reiteradas oportunidades. Los desnudaron y les tiraron agua fría. Arrojaban tiros al cielo y amenazaban con matarlos mientras les reclamaban que dijeran dónde estaba el televisor que le habían robado a uno de ellos.

La privación de la libertad y aplicación de torturas se extendió durante unas cuatro horas, mientras los captores grababan la agresión con teléfonos celulares.

Ya en la madrugada del 15 de abril de 2018 los secuestradores se retiraron del lugar junto a una de las víctimas. Se trata de Nahuelmilla, a quien arrastraron hasta el domicilio de uno de sus tíos donde lo abandonaron.

Al regresar al lugar, los captores que aún mantenían retenido a B. G. continuaron golpeándolo hasta que alrededor de las 8 lo liberaron. Antes de dejarlo libre lo amenazaron para que no denunciara lo sucedido. De esa manera, huyó hacia su domicilio para luego ser trasladado al Hospital Regional.

Mientras tanto, en el caso de Nahuelmilla, familiares lo trasladaron hacia el Hospital Regional donde luego de unas horas falleció por “traumatismo grave de cráneo por hemorragia intra-cerebral a causa de los golpes recibidos”.

La Fiscalía imputó en la acusación a los Ibáñez como coautores del delito de “privación ilegítima de la libertad agravada por ser cometida contra un menor, agravada por el número de autores y seguido de muerte dolosa, y lesiones leves respecto de B. G. en concurso ideal”, con una expectativa de pena de prisión perpetua.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico