El entrenador de la selección de Paraguay, Gustavo Alfaro, expresó su malestar tras el triunfo de su equipo sobre Turquía en la segunda fecha del grupo D del Mundial 2026, con énfasis en la actuación arbitral y la expulsión de Miguel Almirón. En la conferencia de prensa, el técnico argentino compartió sus impresiones sobre el partido y el impacto emocional que vivió junto al plantel en una noche que calificó como una de las más significativas de su carrera profesional.
Alfaro inició su exposición con una reflexión destinada a sus jugadores y a la prensa, abordando la percepción externa sobre el equipo luego del debut en el certamen. “Y esto se lo dije a los jugadores como argentino. Les digo: ‘Miren, yo le voy a decir una cosa como argentino, no como técnico de la selección paraguaya. Cuando a Paraguay lo dan por muerto, cuando a Paraguay todo el mundo ya lo da que se está yendo del Mundial, es cuanto más temor hay que tenerle a Paraguay porque es la demostración de que en las adversidades más complejas es cuando ahí los jugadores demuestran y dan la talla en ese aspecto’. Y eso lo hicieron. Y por eso se los dije en el final, en el vestuario. Les agradecí porque me hicieron vivir una de las noches más hermosas que viví como entrenador profesional y más que nada en un escenario como este, en una Copa del Mundo”.
El entrenador remarcó el cambio de ánimo en el vestuario y la necesidad de mantener equilibrio en la crítica. “De la misma manera le dije prudencia, porque de pronto ayer éramos todos un desastre. Mati Galarza estaba deprimido, y digo que siga deprimido, de la misma manera; porque si sigue jugando de la misma manera, la verdad, honestamente... por eso yo les pido encarecidamente, castíguenme a mí, péguenme a mí, defiendan a los jugadores”.
En relación al arbitraje, Alfaro se mostró abiertamente incómodo por las nuevas normas y su aplicación estricta sobre el conjunto sudamericano. “Del arbitraje, nada. Me cuesta jugar este deporte, este deporte nuevo, porque estamos jugando un deporte nuevo. Me parece que el fútbol en algún punto yo lo respeto. Todas las normativas nuevas que se pusieron y todo lo demás, pero a veces hay determinadas circunstancias que se manejan para un lado o para el otro, y uno lo que quiere es justicia. Uno lo que quiere es ganar o perder porque hizo mejor las cosas que el rival o porque el rival me superó. No tengo nada que decir, pero todo el decálogo completo de lo del reglamento se lo aplicaron a Paraguay completo, completo. Desde la primera hoja hasta la última. Nada, aceptar que es esto, que es así, a recuperarnos, porque fue un esfuerzo muy grande y a prepararnos para lo que viene, que va a ser mucho más fuerte y mucho más intenso que esto que fue”.
La expulsión de Miguel Almirón por taparse mientras hablaba marcó un punto de inflexión en la noche. Alfaro narró el momento en que el futbolista regresó al vestuario tras ver la tarjeta roja. “Lo primero que le dije a Almirón cuando entró al vestuario: ‘Cambiá la cara, que ganamos. Mirá que ganamos’. O sea, no sientas culpa de nada. Porque eso que pasó hizo sacar mucho más el espíritu combativo de tus compañeros. Más que nada porque en la previa fue uno de los que más arengó, que habló del pasado, del compromiso”.