Asaltaron una feria y se llevaron hasta los palitos salados

En la feria "Luján" desde ayer sólo atienden a través de una ventanita con rejas. Es que el martes a la noche ingresaron tres delincuentes con un arma de fuego y se llevaron 2.000 pesos de la recaudación, bebidas alcohólicas y otros productos.
En Rivadavia al 2.500 tres delincuentes infundieron terror el martes a la noche, y con la amenaza de un arma de fuego además de la recaudación se llevaron hasta los palitos salados.
Fue en una feria de verduras y frutas. Uno entró con arma en mano, los otros dos lo ayudaban en la logística del asalto. Uno se quedó en la puerta de "campana" y el más violento de todos -el que dirigía al grupo- les puso el arma en la cabeza a la mujer que atendía y a su hija.
Ayer al mediodía, en la feria se los atendía a los clientes por una pequeña ventanita de rejas. "Golpee y espere ser atendido", anuncia un cartelito.
La persiana esta media baja, las puertas cerradas. Adentro madre e hija trabajan sumidas en el miedo. Si ven que el vecino que va a comprar es conocido, lo hacen pasar, si no tienen que hacer cola en la vereda. Ya no se arriesgan más a que cualquiera entre y las exponga a la incertidumbre más cruel: la de no saber si te van a matar.
El martes a la noche, los delincuentes se llevaron 2.000 pesos de la recaudación. Uno de los tres era el encargado de juntar la plata. El que dirigía la operación le dijo que a la comerciante que sacara la plata de la caja. Todos actuaron a cara descubierta.
La víctima recordó ante El Patagónico que el delincuente se llevaba todos los billetes de cien pesos y de 50. Pero el otro, el más violento lo retó y le dijo que volviera y sacara todo. "Volvió y se llevó hasta los de dos pesos", relató la comerciante.
Pero los delincuentes se llevaron hasta los palitos salados. Es que el que hacía de campana tomó varias botellas de alcohol de la heladera y todo también el snack para la picada.
Las dos mujeres quedaron arrinconadas en donde las habían dejado el asaltante. Cuando se fueron, una de ellas corrió a ver hacia dónde escapaban y observó que subían hacia la parte alta del barrio. Llamó a la Comisaría Cuarta y los investigadores de esa jurisdicción trabajan en el caso.
No fue la primera vez que robaron en la feria pero sí la más violenta. La semana anterior llegó un grupo de cinco jóvenes que también tomaron sin permiso las bebidas de la heladera y al escapar rompieron las ventanas.

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