Boca Juniors e Instituto irán este jueves en busca de la Supercopa de básquet. Será cuando se enfrenten desde las 20, en el estadio Estructuras Pretensa de Atenas de Córdoba.
El partido, que dará comienzo a las 20, tendrá el arbitraje de Alejandro Chiti, Julio Dinamarca y Alberto Ponzo, e irá televisado por Básquet Pass.
Será la séptima edición de la Supercopa de la Liga Nacional. El certamen, desarrollado y bajo la organización de la Asociación de Clubes (AdC) desde el 2017, enfrenta, en este caso, a Boca (campeón de la Liga 24/25 y de la Copa Súper 20 2025) e Instituto, subcampeón en ambas competiciones.
El “Xeneize”, que ahora es dirigido por el comodorense Nicolás Casalánguida, viene por el bicampeonato tras quedarse con la pasada edición, mientras que la “Gloria” llega con sed de revancha tras perder las últimas dos finales de Liga Nacional frente al conjunto de La Ribera.
Boca atraviesa un gran momento, habiendo ganado sus últimos cinco partidos en la Liga Nacional 2025-26, incluyendo triunfos ante Argentino de Junín, Racing de Chivilcoy, Olímpico, Instituto y Platense.
De esta manera, el “Xeneize” consolida un gran presente, reafirmando su fortaleza en casa. Ahora, con récord 15-12, se ubica en el puesto 9°.
El equipo cordobés, mientras tanto, ha tenido un andar con altibajos en el último mes, marcado por una racha de tres derrotas consecutivas antes del triunfo en su última presentación ante San Lorenzo por 86 a 67.
Instituto se encuentra actualmente en la 10ª posición de la tabla, con un récord de 15 victorias y 13 derrotas.
La Supercopa tendrá nombres propios en ambos lados. En la previa de la definición, Francisco Cáffaro y Gastón Whelan aparecen como referencias claras dentro de la estructura de Boca e Instituto, respectivamente.
En el conjunto “Xeneize”, Cáffaro viene sosteniendo una temporada sólida. El interno promedia 16,3 puntos y 9,6 rebotes por partido, números que lo ubican entre los más determinantes de la competencia. A eso le suma 0,7 asistencias, 25,4 de valoración y una media de 27,8 minutos en cancha, reflejo de su peso dentro del equipo y su protagonismo en ambos costados del juego.
Por el lado de Instituto, Whelan se consolidó como uno de los motores ofensivos. El perimetral registra 12,8 puntos, 3,9 rebotes y 3,7 asistencias por encuentro, con 13,4 de valoración en 26,2 minutos de promedio. Su capacidad para asumir responsabilidades en momentos claves y generar juego lo convierten en una pieza central de cara a la final.