Comenzó ayer el juicio por el homicidio de Paulo Olima

El juicio oral y público por el homicidio de Paulo Olima comenzó ayer en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia y en el banquillo de los acusados se sentó Ezequiel Arrúa, a quien se le atribuyó la autoría. Los principales testigos se contradijeron y sembraron la duda sobre la participación que tuvo Carlos González, para quien el juez del control declaró ilegal su detención y ordenó su libertad sin formalizar la investigación en su contra.

Con la convocatoria de ocho testigos comenzó ayer el juicio oral y público por el homicidio de Paulo Olima, ocurrido el 11 de diciembre del año pasado en la plaza de la Virgen del Valle que existe en el barrio Laprida.El tribunal está presidido por la juez penal, Raquel Tassello, y se completa con Mariel Suárez y Jorge Odorisio. El Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal general, Adrián Cabral, mientras que al acusado, Ezequiel Arrúa, lo asiste técnicamente el abogado particular Guillermo Iglesias.Arrúa llegó a esta instancia cumpliendo prisión preventiva y acusado por el delito de homicidio simple, para el cual se fijó una pretensión punitiva de 11 años. La causa fue investigada por la fiscal Cecilia Codina.Hay que recordar que el control de detención se llevó a cabo el 12 de diciembre del año pasado y fue presidido por el juez Mariano Nicosia, quien subrogó al juez natural Martín Cosmaro. En esa ocasión la Fiscalía fue representada por Codina y junto al detenido estuvo sentado Carlos González, para quien la fiscal pidió que se formalizara la apertura de investigación por el delito de resistencia a la autoridad, mientras que para Arrúa pidió la apertura por homicidio simple y abuso de arma.En esa etapa inicial del proceso el juez entendió que la detención de González fue ilegal y no autorizó la apertura de investigación, ordenándose su inmediata libertad. En cambio Arrúa fue imputado por homicidio y quedó detenido con prisión preventiva.

TESTIGOS QUE SE CONTRADICENEn la primera jornada de debate declararon 8 testigos, la gran mayoría de ellos policías que tuvieron algún tipo de participación en la causa y al menos dos sembraron más dudas que certezas con sus testimonios.Una policía que ese día, con autorización de su superior, se retiró antes del trabajo pasó por la plaza cuando se desarrollaba la pelea. En un vehículo circulaba con una camarada y se bajaron para tratar de detener la pelea. Ella afirmó que no vio el momento justo de la agresión, pero sí a Olima tirado en el suelo y a González junto a una chica que trataban de llevarse a Arrúa del lugar.La testigo declaró que junto a su compañera regresaron a la comisaría y que otros policías se dirigieron al lugar del hecho a tomar intervención. La duda que surge de su versión tiene que ver con la detención de González, sobre quien aseguró que se presentó en la Comisaría de Laprida de manera espontánea.En tanto, otro de sus compañeros de trabajo, quien junto a dos policías acudió al lugar de la tragedia, declaró que corrió a los sospechosos y los detuvo en la casa de González. Allí también fue detenido Arrúa y cuando lo estaban por subir al patrullero se habría presentado un sujeto que identificó como “Lato” Burgos, quien a viva voz le dijo que González mató a su amigo Olima.

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