Ayer nuevamente volvieron a manifestarse frente a la sede de Movistar en calle 9 de Julio con bombas de estruendo, lo cual obligó a los comerciantes de ese sector entre San Martín y Rivadavia a cerrar sus puertas en el horario en que se desarrolló la protesta.
Los comerciantes pusieron de manifiesto su temor a que pudiera ocurrir algún accidente debido a las bombas de estruendo que se hicieron detonar en la calle y frente al estacionamiento vehicular.
Los trabajadores siguen con el reclamo que comenzó la semana pasada por pagos mal liquidados. Se trata de un retroactivo de hace dos años, al que los trabajadores accedieron a bajar a la mitad para seguir teniendo empleo.
El acuerdo consistía en 40 mil pesos en mano y otros 20 mil en cuotas, pero siguen con las medidas de fuerza porque no hubo respuestas hasta el momento.
Se trata de 14 empleados agremiados a UOCRA que seguirán con este reclamo hasta tanto la patronal les brinde una respuesta. Mientras tanto no realizan servicios de conexión ni reparación.
No obstante –y tal como adelantó El Patagónico el sábado-, los manifestantes tienen conocimiento de que las empresas estarían enviando telegramas de intimación para el cese de esta protesta, aunque hasta ayer no se había recibido ninguna de estas misivas.
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- 17 enero 2017