Comodoro Rivadavia vivió la guerra en carne propia

Esta ciudad experimentó un constante estado de alerta durante 74 días. Fue una de las bases centrales desde las que por vía aérea se abasteció y asistió a las tropas que peleaban en Malvinas. El Hospital Regional recibió a 495 heridos, la mayoría de ellos con pie de trinchera y heridas de miembros inferiores. También vinieron a cubrir los acontecimientos un centenar de periodistas de diferentes países.

Durante la Guerra de Malvinas, que se extendió desde el 2 de abril al 14 de junio de 1982, Comodoro Rivadavia fue Centro del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS), lo que para la mayoría de sus habitantes significó vivir el conflicto bélico en primera persona.

Muchos recuerdan esos días de apagones, sirenas, y principalmente miedo. Un ritmo de vida poco habitual para una ciudad industrial, al cual tuvieron que adecuarse todas las instituciones, entre ellas el Hospital Regional que recibió 495 heridos durante toda la guerra.

De acuerdo con lo que establecen los registros, el 3 de abril, es decir un día después de la recuperación de las islas, llegó el primer herido en combate, un oficial que sufrió una herida de tórax que fue internado en terapia intensiva. Desde entonces el hospital no paró de recibir heridos, que fueron divididos por salas clasificadas en “Heridas leves (A), Heridos de mediana gravedad (B), Heridos graves (C), Quemados (Q), Irrecuperables (I) y Emergencias psiquiátricas (S).

El caos fue tal que se suspendieron todas las licencias y los francos, y según el “report” de enfermería, en el que se anotaban todas las novedades de los ingresos y egresos del hospital, hubo 268 heridos clase 62 (54 por ciento), 97 clase 63 (20 por ciento), 89 clase 56 a 61, (18 por ciento) y 41 clase 45 a 55 (8 por ciento).

La mayor cantidad de conscriptos que resultó atendido procedía de la provincia de Buenos Aires y Capital Federal, el 51 por ciento, luego seguía Corrientes, Córdoba, Chaco y Chubut. Mientras, de 67 pacientes se desconocía el lugar de origen, según indica un informe realizado en 1989.

El panorama era devastador ya que las lesiones variaron, entre “Pie de trinchera”, (31 por ciento), “Heridas de miembros inferiores” (27 por ciento), “Heridas de otras partes, del cuerpo” (14 por cierto), “Traumatismos varios” (11 por ciento) y “Heridas en miembros superiores” (10 por ciento), lo que alcanza un total de 608 lesiones.

ALERTA CONSTANTE

Así como el Hospital Regional, la Cámara de Comercio fue otra de las instituciones que se adaptó al conflicto, primero por la llegada de periodistas de Buenos Aires y luego al impulsar las campañas solidarias que se extendieron al resto del país con un total apoyo de la comunidad.

Así, el 3 de abril comenzaron a llegar periodistas de medios metropolitanos, entre ellos Nicolás Kasanzew, Diego Pérez Andrade, Carlos García Malod y Daniel Mendoza. Días después llegarían otros corresponsales, pero del extranjero. Procedían de Japón, El Salvador, Alemania Federal, Estados Unidos, Chile y Brasil.

Ante esta situación se armó una sala de prensa en el subsuelo de la Cámara de Comercio, la cual recibió a más de un centenar de comunicadores. Allí se instalaron dos teletipos y un teléfono público con cospeles. Además, Entel, empresa de telefonía estatal que prestaba el servicio en ese momento, envió personal femenino para ayudar a los periodistas.

Desde ese lugar, cada día a las 17, el coronel Esteban Solís, jefe de Asuntos Civiles del Comando del V Cuerpo de Ejército, daba a conocer las últimas novedades del conflicto.

De esa forma, los propios comunicadores fueron testigos de los apagones que sufrió la ciudad, dentro de los simulacros de emergencia, el primero de ellos el 7 de abril.

Los simulacros se repitieron en varias oportunidades, incluso uno de ellos fue producto de una alerta ante un supuesto ataque al Aeropuerto Mosconi. Resultó fundamental la organización de la ciudad, coordinada por Defensa Civil que dispuso del nombramiento de jefes de manzanas.

CAIDOS EN COMBATE

La historia de Comodoro Rivadavia también guarda consigo un dato que marca el lado más doloroso de una guerra, cuando se produjo la muerte de Mario Almonacid. El primer soldado conscripto caído en combate en las Islas era oriundo de esta ciudad.

Almonacid murió el 3 de abril producto de un enfrentamiento cuando descendían de un helicóptero en Malvinas. Su cuerpo fue trasladado a Comodoro Rivadavia, luego de llegar a Puerto Deseado, y el 7 de abril en el gimnasio municipal 1 fue velado con una multitud que llegó a despedir sus restos.

El soldado que había nacido y crecido en el barrio Ceferino no fue el único caído en la guerra que tuvo esta ciudad, ya que también perdieron sus vidas los conscriptos César Millapi y Jesús Marcial, además de Héctor Bordón de la Fuerza Aérea, quien fue herido de muerte el 1 de mayo durante el bautismo de fuego, dejando otra marca en la cruel historia de la guerra.

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