Condenaron a pastor evangélico que abusó de su hijastra durante 5 años

Ernesto Zurita reconoció que abusó sexualmente y en forma reiterada a la niña desde que tenía nueve años. El delito fue agravado por la situación de convivencia dado que vivía con el depravado, que además la manipulaba bajo amenazas. Los ataques se repitieron durante cinco años cuando la madre de la víctima estaba ausente.
El tribunal integrado por los jueces Marcelo Nieto Di Biase, Mirta del Valle Moreno y Sergio Piñeda homologó el acuerdo de juicio abreviado contra el pastor Ernesto Zurita (58) con una pena de ocho años de cárcel. Este nació en la localidad de Dolavon pero reside en Trelew. En el domicilio que compartía junto a su pareja y la hija de esta se cometieron los abusos sexuales reiterados.
Según la acusación fiscal, los ataques se iniciaron en octubre de 2009 hasta el 6 de agosto de 2014, fecha en que el padre de la niña efectuó la denuncia. El pastor, sabiendo lo que hacía y conociendo la edad de la niña, aprovechó la situación de convivencia preexistente para someterla sexualmente.
La situación se registró por más de cinco años, en forma casi diaria y bajo amenazas que si contaba algo: "se iba a podrir todo". La fiscal general Silvia Pereyra calificó el delito como abuso sexual con acceso carnal agravado por la situación de convivencia preexistente en menor de 18 años.
La acusadora pública alegó que estaba plenamente acreditado el ilícito y que se comprobó que la menor desde los 9 años vivía junto a su madre y su pareja. Zurita la sometía todos los días de la semana en horas de la mañana acostada en un colchón y su madre no estaba.
En la investigación se desprende que la chica sufría episodios de violencia por parte del pastor. Le golpeaba la cabeza contra el piso y su madre decía: "demonio, demonio". A la menor le tapaban la boca para que no gritara.
En la declaración en Cámara Gesell la víctima expuso que el acusado y su madre eran pastores de una iglesia. Agregó que nunca fue a bailar, no la dejaban salir y permanecía encerrada en la casa, viendo sólo a su papá los sábados sin contarle nada por temor.
El imputado reconoció su participación y responsabilidad en el delito al prestar conformidad con la aplicación del juicio abreviado. En ese sentido fue condenado a ocho años de prisión efectiva. Zurita además ofreció someterse a un tratamiento psicológico mientras dure la pena.

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