Jorge Moreno dejó su vivienda hace seis días luego de que una medianera colapsara sobre su terreno. Asegura que el deslizamiento es constante y que invertir en el lugar “no tiene sentido”.
El avance imparable del cerro en el barrio El Marquesado continúa generando consecuencias directas para los vecinos. Moreno, residente de la zona desde el año 2000, tomó hace seis días una decisión límite: abandonar la vivienda que habitó durante más de dos décadas junto a su familia, luego de que una medianera lindera se desplomara sobre su terreno.
Según relató, el desplazamiento del bloque de suelo vecino —ubicado a una cota superior— empujó la estructura hasta dejarla prácticamente encima de su casa, volviéndola inhabitable. “Yo no puedo volver acá”, afirmó con resignación mientras retiraba las últimas pertenencias pequeñas, luego de haber sacado los muebles más grandes con la ayuda de amigos.
Moreno explicó que el fenómeno geológico en la zona es constante y violento. “El terreno se mueve, pega y rompe las dos casas”, describió, al tiempo que detalló las medidas que intentó adoptar para mitigar el impacto. En un intento por preservar su vivienda, llegó a cortar parte de la construcción: “Corté unos 80 centímetros y dejé un pulmón de 90 centímetros entre la pared y mi casa”.
Sin embargo, el avance del cerro se aceleró en los últimos días. “Ahora ese pulmón es de apenas 20 centímetros”, precisó, dando cuenta de la rapidez con la que se produjo el desplazamiento reciente. Recordó además que durante las fiestas de Navidad ya se observaban grietas en la estructura, aunque sin el nivel de colapso actual.
Convencido de que la situación no tiene solución a corto plazo, Moreno descartó cualquier posibilidad de regresar. “Todos los días aparece una fisurita nueva. Invertir dinero en esto no tiene sentido, se va a seguir moviendo y se va a seguir rompiendo”, sostuvo.
Con dolor, cerró una etapa marcada por más de veinte años de vida en el barrio: “Acá no voy a volver. Estoy tratando de llevarme lo que me resta y olvidarme de todo”.