La tensión acumulada hasta los minutos finales provocó un estallido popular que no tiene precedentes y más de veinte mil personas invadieron la zona céntrica para celebrar el 2 a 1 como si se tratara de la final de la Copa Mundial 2026.
Llantos, abrazos, gritos, cánticos, bengalas, espuma artificial, redoblantes, banderas y camisetas sobre todo con los colores nacionales y los rostros estampados de Messi y Maradona, conformaron un espectáculo indescriptible protagonizado gente de todas las edades.
El desahogo fue de una manera que no tiene precedentes, sobre todo porque se le ganó a un equipo que conforma el Reino Unido de la Gran Bretaña y también al gobierno de Javier Milei que propicio estrictas restricciones para que los argentinos que reclaman la soberanía sobre Malvinas no pudieran llevar al estadio de Atlanta Stadium.