Diego Peretti decidió fijar su posición pública frente a las denuncias que involucran a Orsai Audiovisuales y a su fundador, Hernán Casciari, por presuntas irregularidades vinculadas a los fondos reunidos para distintas producciones audiovisuales. El actor explicó que su rol en La muerte de un comediante, su primera experiencia como director, se limitó a las tareas artísticas acordadas con la empresa y que no intervino en la gestión económica del proyecto.
A través de una publicación en su cuenta de Instagram, Peretti detalló que Casciari le propuso realizar la película bajo el modelo de financiamiento colectivo que Orsai ya había implementado en La uruguaya. El mecanismo permitía que las personas que aportaban dinero se sumaran a la iniciativa bajo la figura de “socios productores”.
El intérprete, sin embargo, buscó dejar en claro que ni él ni su codirector, Javier Beltramino, participaron en la elaboración de esa propuesta ni en sus condiciones. “Ninguno de los dos participó en la definición de las condiciones ofrecidas a los socios productores, incluidas las económicas”, sostuvo en el comunicado.
En su mensaje, Peretti relató que fue contratado por Orsai para dirigir el largometraje junto con Beltramino. También asumió el papel protagónico y estuvo a cargo de la escritura del guion, dos tareas que, según precisó, realizó ad honorem.
El artista señaló que desde el inicio del proyecto comprendieron que la producción había sido posible por la confianza de miles de personas que habían decidido aportar dinero. “Desde el primer momento fuimos conscientes de que esta oportunidad era posible gracias a miles de personas que habían confiado en el proyecto”, expresó Peretti.
En esa línea, remarcó la responsabilidad que sintieron frente a quienes respaldaron la película. “Junto a todo el equipo técnico y artístico, trabajamos muchísimo para hacer la mejor película posible”, escribió al referirse al proceso de realización.
La aclaración llegó luego de que se conociera una presentación judicial contra Casciari y se multiplicaran los cuestionamientos públicos en torno al funcionamiento del sistema de inversión colectiva impulsado por Orsai para sus proyectos culturales. La compañía reunió durante los últimos años a lectores, espectadores e inversores para financiar películas, libros y otras producciones.
El punto central del descargo de Peretti fue la delimitación de sus responsabilidades contractuales. “Quiero dejar en claro que tanto Javier como yo firmamos contratos con Orsai por honorarios fijos, a cambio de trabajos artísticos concretos”, afirmó. Luego precisó que no tuvieron intervención en la definición de los términos ofrecidos a los aportantes.
La declaración apuntó de forma directa a diferenciar el trabajo de quienes encabezaron la película de las decisiones vinculadas con la captación y el uso de los fondos. Peretti sostuvo que no tuvo a su cargo “la recaudación de fondos, su administración o la gestión financiera del proyecto”.
De ese modo, el protagonista de Tiempo de valientes, Los simuladores y En terapia buscó responder a las dudas surgidas alrededor de las figuras artísticas asociadas a las producciones de Orsai. El actor evitó realizar valoraciones sobre la denuncia contra Casciari y concentró su mensaje en las tareas que asumió dentro de La muerte de un comediante.
Tras la repercusión del caso, Hernán Casciari también había publicado un descargo en sus redes sociales. El escritor rechazó las acusaciones y negó que existiera una estafa, un fraude o un esquema Ponzi detrás de las producciones de la empresa. Además de Peretti, trascendieron los nombres de otros famosos mencionados en la denuncia penal, como Andy Kusnetzoff, Darío Barassi, Justina Bustos, Verónica Llinás, Agustín “Rada” Aristarán.