El Centro Cultural Rada Tilly será escenario este jueves 3 de septiembre de una nueva edición de 30 Fotogramas, plataforma cultural que desde hace una década propone reflexionar sobre las imágenes y su vínculo con la Patagonia. La muestra, titulada “Lo que permanece”, reunirá los trabajos de José De Rocco, de Buenos Aires, y Eric Markowski, de Esquel.
La propuesta parte de dos recorridos fotográficos diferentes que encuentran un punto en común en la memoria y los vestigios. Así lo plantea Mariano Britos, fotógrafo y gestor cultural de Rada Tilly e integrante de la Secretaría de Cultura local, quien sostiene que hay imágenes que registran lo que sucede y otras que buscan revelar “lo que queda”.
Según Britos, las obras de ambos fotógrafos construyen un espacio común en el que “la fotografía” aparece entendida “como una forma de memoria”. En ese recorrido confluyen las huellas del territorio, la memoria de los desplazamientos y la experiencia fragmentaria de lo cotidiano.
En el caso de Markowski, la obra “Lo que en la Carne se Conserva” parte de una historia familiar que adquiere una dimensión colectiva. La migración de Henryk Markowski y Giuseppina Lunghi a la Argentina, vinculada a una lata de carne producida en Sudamérica, da origen a una investigación que atraviesa fronteras, industrias, paisajes y generaciones.
Britos describe ese trabajo a partir de las ruinas de antiguos establecimientos agroganaderos, las marcas del trabajo y las transformaciones del territorio, elementos que aparecen como “fragmentos de un archivo todavía abierto”. La fotografía, señala, permite interrogar cómo la producción, la migración y la economía fueron modelando los paisajes y las formas de habitarlos.
La mirada de De Rocco se desplaza hacia otro tipo de archivo: el del presente saturado de imágenes. Pantallas, celulares, publicidad, cámaras de seguridad, monumentos, arquitecturas, libros, cuerpos y objetos forman parte de una trama visual en la que todo parece susceptible de convertirse en imagen.
Frente a ese exceso, explica Britos, el fotógrafo “selecciona, organiza y establece relaciones”. De ese modo, lo aparentemente banal adquiere otra dimensión, lo cotidiano puede volverse extraño y la fotografía se distancia de la mera evidencia para acercarse al misterio.
Aunque parten de universos diferentes, ambos trabajos se encuentran en los vestigios. “Uno mira hacia las huellas que el tiempo dejó sobre el territorio; el otro parece mirar hacia un presente que produce imágenes a una velocidad vertiginosa”, escribe Britos. En ambos casos, agrega, se trata de rastros de una forma de producción, una historia familiar, una arquitectura, un paisaje, una cultura visual o un gesto cotidiano.
La exposición también pone en tensión dos escenarios: la ruina industrial y la ciudad atravesada por una proliferación permanente de imágenes. Para Britos, ambos contienen una pregunta central: “¿qué merece ser conservado?”
Desde esa perspectiva, la fotografía aparece como una práctica de resistencia frente al olvido y al exceso. Las imágenes establecen conexiones “entre memoria e historia, entre territorio y cuerpo, entre trabajo y deseo, entre lo íntimo y lo colectivo”.
El texto curatorial de Britos define esas fotografías como documentos e interpretaciones, archivos y “ficciones posibles”. En ese espacio de tensión se encuentran las obras de De Rocco y Markowski: imágenes capaces de funcionar al mismo tiempo como huella y construcción, evidencia y misterio, memoria y presente.
La muestra propone, finalmente, detener la mirada sobre aquello que permanece adherido a las cosas. “Fotografiar no consiste solamente en mirar lo que está frente a la cámara”, plantea Britos, sino también en preguntarse qué historias sobreviven a la desaparición y qué nuevas formas de memoria pueden construirse a partir de ellas.
La inauguración será este jueves 3 de septiembre a las 20, en el Centro Cultural Rada Tilly, con entrada libre y gratuita.