"De a poco van incorporando conocimiento. Tenemos seis niveles y lo que permite el nivel es que vayan rotando. Pero los profesionales saben que si están en el nivel cuatro por ahí tienen que volver al nivel inicial", afirmó.
"No tenemos que verlo en una estadística internacional, pero hemos tenido adultos mayores que nunca habían visto una computadora y hoy están mensajeándose o comunicándose con su nieto en Buenos Aires, dándole el provecho que necesitan", agregó.
En la Universidad, que en 2006 implementó el Programa Universitario de Adultos Mayores y dos años después firmó el convenio con PAMI, también se pueden realizar cursos de escritura, farmacia y comunidad, pueblos originarios, audiovisuales, idiomas, radio, educación financiera, entre otros.
El objetivo, explicó Rivas, es que más allá de las actividades recreativas los adultos pueden generar conocimiento y continuar insertos en la sociedad. "Cada adulto que viene se tuvo que levantar, pegarse un baño, maquillarse, vestirse y venir a compartir", manifestó.
"Si se queda en la casa está con chancletas en la casa o se ponen a pensar. Entonces hacemos prevención porque el adulto si sale más del ámbito familiar tiene una mejor vida. Hasta se han conocido personas, amigos, parejas en los cursos", cuenta sobre estos espacios abiertos y gratuitos que convocan a jubilados de toda la ciudad.