El apodo

Roberto Miranda no recuerda quién, ni en qué momento le empezaron a decir “Pica”. Hasta duda si ya pateaba mucho en el vientre de su madre, o tal vez el sobrenombre responda a que también “picaba” mucho.“En Portugués jugaba de volante, pero antes como estudiante de la ENET 1 ya me destacaba en los intercolegiales de atletismo. Lo que pasa es que en esa época Oscar De Brito y su hermano eran los consagrados y no había lugar para otro. Por eso cuando en ‘Portu’ nos entrenaba Luis ‘Pila’ Páez, me decía ‘si usted algún día deja el fútbol podría dedicarse a correr, cosa que hice pasado los 40”, apunta. En la actualidad entrena con Mario Rodríguez en el Team Treno, y debutó con 42K en su primera carrera. Lo suyo, sostiene, es fruto del esfuerzo y la exigencia. Por ello encontró en Treno al grupo donde puede potenciarse.“Una vez Mario (Rodríguez) nos citó en el Liceo para hacer unas pasadas, tanto a mí, a Marcelo Agrelo padre y Francisco Cañadas entre otros. Yo le dije que sí porque no sabía el horario, y resulta que era a las 5:30 de la madrugada un día de semana. Y ahí estábamos los viejos corriendo”, finaliza.“Sacrificio, sacrificio y constancia”, es la frase que resume la vida del “Pica” y tantos otros que fuera de estrellatos efímeros se forjaron pelándose las rodillas en cancha de tierra y piedra, y enfrentando a los mejores del fútbol nacional.

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