El carnicero que mató a Liempis recibió 3 años de cumplimiento efectivo pero salió en libertad

El tribunal que condenó a Josué Martínez por el delito de homicidio simple con exceso en la legítima defensa le impuso ayer la pena de 3 años de prisión de cumplimiento efectivo. De todas maneras, tras haber superado el plazo temporal para requerir la libertad condicional, a pedido de la defensa fue liberado. Con una condena de 3 años el beneficio se obtiene a los 8 meses y él pasó 15 en prisión por el homicidio de Abelardo Liempis, ocurrido el 8 de abril del año pasado.

El tribunal que se integró con los jueces Martín Cosmaro, Mónica García y Mariel Suárez dio a conocer ayer el monto de la pena impuesta al carnicero, Josué Martínez, quien fuera condenado por homicidio con exceso en la legítima defensa por el crimen que el 8 de abril del año pasado tuvo como víctima a Abelardo Liempis.

En ese marco, se impuso la pena de 3 años de cumplimiento efectivo. Sin embargo, teniendo en cuenta que el condenado se encuentra con prisión preventiva desde el 9 de abril del año pasado, y que ha trascurrido 15 meses en esa condición, se hizo lugar al pedido de la defensa sobre la libertad condicional.

Una persona condenada a 3 años de cumplimiento efectivo tiene derecho a solicitar la libertad condicional al cumplirse los 8 meses detención, plazo que fue ampliamente superado en el caso de Martínez y por esa razón salió ayer en libertad.

Durante los alegatos que se desarrollaron la semana pasada en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia, la fiscal general Cecilia Codina pidió al tribunal que declarara a Josué Martínez culpable por el delito de homicidio simple, mientras que la defensa ejercida por las abogadas Carolina Cruz y Elizabeth Yapura reclamó la absolución por entender que actuó en legítima defensa.

En ese marco la fiscal consideró probado a lo largo del debate tanto la materialidad como la autoría del delito ocurrido el 8 de abril del año pasado, a las 22:30, cuando la víctima Abelardo Liempis junto a su pareja acudieron al mercado “Daniela”, ubicado en la calle Código 475, al 220 del barrio Abel Amaya.

Allí, agregó la fiscal, fueron atendidos a través de una reja por un amigo del dueño y la víctima compró un paquete de hamburguesas, producto que pagó. Pero luego de ello Liempis comenzó a agredirse a gritos con todas las personas que estaban dentro del local comercial y amenazó a la dueña de la propiedad.

A partir de ese incidente salió el dueño de la propiedad, de apellido Torrico Quinteros, con un hierro de grandes dimensiones en la mano y forcejeó con Liempis, que tenía en sus manos una piedra envuelta en un buzo. En ese estaban cuando apareció Martínez portando un cuchillo de grandes dimensiones y apuñaló a Liempis en la zona lateral del cuello, del lado derecho, con un corte levemente de atrás hacia adelante y de arriba hacia abajo, lesionando la arteria aorto-toráxica provocándole su muerte por “shock hipovolémico”.

Codina se refirió a los diversos testimonios escuchados en el debate y a la grabación de una cámara de seguridad en el exterior del local comercial, que registró el momento preciso del homicidio. Luego de lo ocurrido el imputado le hizo con la mano a la policía que él no tenía nada que ver y que lo habían querido robar, pero la Fiscalía entiende que se probó en el debate la intencionalidad de Martínez de dar muerte a Liempis y también se probó el dolo directo.

LEGITIMA DEFENSA

A todo esto la defensa sostuvo que Liempis hacía ademanes como que portaba un arma de fuego y que iba a sacar el arma del bolsillo. Torrico se le acercó a Liempis con un hierro en la mano y se trenzó con él. Esto es una situación amenazante y una agresión ilegítima, aseguró la defensora. Era evidente la agresión y las amenazas que hacía Liempis de afuera hacia adentro. “Salí que acá afuera nos vamos a arreglar”, le decía a Martínez.

La defensora también recordó las palabras de las psicólogas, que dieron cuenta de la personalidad tranquila, pasiva y cautelosa de Martínez. “No hay evidencia de sus huellas en los cuchillos secuestrados, agregó. Existe la legítima defensa por el error al creer que Liempis portaba un arma de fuego, concluyó la defensora.

El tribunal finalmente declaró la responsabilidad penal de Martínez, aunque por el delito de homicidio simple con exceso en la legítima defensa y ayer en la cesura lo condenó a 3 años de prisión efectiva, otorgándole inmediatamente la libertad en virtud del tiempo que ya cumplió de esa pena.

Durante su tiempo de reclusión, Martínez estuvo alojado en la comisaría de Diadema, donde según describió el comisario a cargo de esa seccional, Fabián Infante, el detenido tuvo una conducta ejemplar. Incluso realizó un curso de reparación de computadoras y pintó murales infantiles para actividades que desarrollaba la policía con la comunidad y para el jardín de infantes del barrio.

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