Los primeros sentimientos aparecieron cuando todavía era una nena frente a cámara. Agustín “Cachete” Sierra fue, simbólicamente, el primer nombre asociado a su historia afectiva. Lali Espósito contó años después que su primer beso de ficción ocurrió a los 11 años en Rincón de Luz y dejó entrever que esa experiencia despertó algo más que actuación. Ese episodio incluso generó tensiones infantiles con la China Suárez, otro reflejo de una etapa tan inocente como intensa.
Poco después, ya en pleno fenómeno juvenil, llegó Peter Lanzani. El romance se dio mientras grababan Chiquititas y volvió a reactivarse durante Casi Ángeles. Fue una relación seguida de cerca por toda una generación que creció viéndolos juntos. Aunque el intento de reencuentro no prosperó, el vínculo no terminó en conflicto. Con el tiempo, Lali Espósito y Peter Lanzani lograron sostener una amistad que se mantuvo intacta, incluso después de la ruptura.
La siguiente historia marcó un giro más adulto. Benjamín Amadeo fue su pareja durante casi cinco años, en una relación de perfil bajo que convivió con música, crecimiento profesional y estabilidad. Fue, quizás, uno de los vínculos más sólidos de su vida. La separación, en 2015, se dio en buenos términos y dejó gestos públicos de respeto mutuo, algo poco habitual en romances tan expuestos.
Ese mismo año, la ficción volvió a cruzarse con la realidad. Durante las grabaciones de Esperanza Mía, Lali Espósito comenzó una relación con Mariano Martínez. El vínculo fue breve y nunca terminó de consolidarse. Duró apenas cinco meses y quedó como una etapa corta, sin demasiadas declaraciones posteriores ni intentos de reconstrucción.
Luego llegó Santiago Mocorrea, una figura alejada del mundo de la actuación y más vinculada a la producción musical. Con él, Lali Espósito atravesó una de sus relaciones más largas y maduras. Estuvieron juntos casi cuatro años y compartieron el momento en que su carrera internacional comenzó a despegar con fuerza. La separación, anunciada en plena pandemia, estuvo acompañada por mensajes de respeto y cuidado mutuo.
También existió un capítulo más fugaz y mediático con Rels B. La cercanía entre ambos se hizo visible cuando Lali Espósito protagonizó el videoclip “Como dormiste?”, donde la complicidad traspasó la pantalla. Aunque nunca hubo un anuncio formal, la relación fue leída como un romance que no terminó de la mejor manera y quedó envuelto en rumores y silencios.
Con ese recorrido a cuestas, Pedro Rosemblat apareció de una forma distinta. Primero, desde la virtualidad. Lali Espósito reconoció que todo empezó con curiosidad y observación a distancia. “Me cruzaba cosas de él y pensaba: mirá qué piola, qué gracioso que es”, contó. Luego admitió: “Había visto cosas de él y dije: mirá este churro”.
Después de amores tempranos, romances largos, idas y vueltas y aprendizajes, Lali Espósito parece haber encontrado en Pedro Rosemblat un lugar distinto. No solo una pareja, sino una calma que no había aparecido antes. El camino fue largo, público y a veces turbulento, pero cada historia dejó una huella que la llevó, finalmente, a ese presente que hoy se anima a imaginar para siempre.