El descargo de Castro Ramos

El exmilitar le dijo al juez que se lo buscaba perjudicar porque él era riguroso a la hora de hacer cumplir el reglamento.

Tras dos meses de investigación, en agosto de 2018 el juez Guido Otranto procesó a Matías Castro Ramos por coacción contra Andrea y Denise, y maltrato arbitrario valiéndose de su autoridad militar en perjuicio de Rita, publica Jornada.

Le prohibió salir del país. Y decidió que no pudiera acercarse a menos a 100 metros de las soldados fuera del Regimiento. Tampoco podía darles órdenes ni ir al Casino. El acusado debía abstenerse de inspeccionar o visitar cualquier dependencia del Regimiento donde hubiera una soldado voluntaria.

Otranto concluyó que Castro Ramos cometió actos de violencia contra la mujer en los términos de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. “Ejecutó actos de violencia psicológica y sexual, incluyendo el acoso. Hubo otras situaciones que si bien por sí mismas no son delito, configuran actos de violencia y su apreciación como tal es fundamental para situar el contexto de los hechos, potenciando sus efectos”. Sin testigos directos, “el testimonio de la víctima se jerarquiza otorgándosele un valor probatorio de fundamental relevancia”.

En el caso de Andrea y Denise, “no superan los 25 años, siendo en un caso el único sostén económico de familia”. De acuerdo a la causa, “las amenazas fueron proferidas sin motivos legítimos, en forma deliberada, en un contexto de especial vulnerabilidad de las víctimas por la asimetría jerárquica y por los antecedentes de violencia de género materializado en insinuaciones sexuales del mismo agresor, alcanzando la entidad suficiente para obligarlas a tolerar un alto nivel de malestar, miedo e incertidumbre en su ámbito laboral, en algunos casos incluso consecuencias perjudiciales en su estado de salud”.

Con Rita, “hubo uso abusivo de autoridad al hacer ejecutar en dos oportunidades un mismo ejercicio que la obligaba a un despliegue físico simulando una situación de combate, haciéndole ver claramente que no buscaba perfeccionar la ejecución del movimiento sino para que supiera lo que implicaba que se negara a mantener relaciones sexuales con él”.

En su indagatoria del 6 de junio, Matías Castro Ramos declaró que las denuncias “no eran casuales sino que tenían como objetivo perjudicarlo porque bajo su mando se aplicaba el reglamento y mucha gente había dejado de obtener beneficios que no le correspondían dentro del Regimiento”.

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