El docente expulsado por violento tenía protección política

Lucrecia Falon fue una de las denunciantes de Bruno Sancci y brindó detalles de cómo se protegía al docente mientras se llevaba a cabo la investigación que terminó en su despido. La historia que permitió sacar a la luz todo un entramado de manipulación, abuso, acoso y protección en la UNPSJB.

“Creo que influyen las relaciones políticas y las relaciones de poder. No debería, pero influyen”. Las palabras corresponden a Lucrecia Falon, docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Las mismas describen la red de protección que salió a la luz después de denunciar a Bruno Sancci por violencia de género.

Los abusos de Sancci comenzaron en 2002, pero tuvieron que pasar 20 años para que pudiera ser sancionado. Según las personas que lo denunciaron, utilizaba su poder para silenciar a sus víctimas. Hasta que un grupo de docentes decidió exponer los diferentes actos de violencia de género, comentarios misóginos y presiones que ejercía en la casa de altos estudios. Fue en 2018 cuando se lo denunció por primera vez y la acusación llegó hasta Falon, quien era vicedecana de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.

Falon comprobó el miedo y las consecuencias que implicaba meterse con Sancci. “Yo estaba cerrando mi oficina después de una sesión del consejo directivo y veo que se acerca y me amenaza con que si yo no hago callar a la docente Mariela Flores Torres (una de las docentes que denunciaba a Sancci), le iba a hacer daño a mi familia”, recordó Falon en diálogo con El Patagónico.

La entonces vicedecana decidió hacer una denuncia en la Justicia y en la Universidad, pero se encontró con varias trabas. “En la Universidad no hubo una buena respuesta; por lo menos en la Facultad de Humanidades en ese momento. Incluso la decana (Patricia Pichl) y el sector político del cual era parte este docente, me cortaron completamente el diálogo, así que terminé renunciando”, señaló.

Esto la llevó a reunirse con víctimas de Sancci, para organizarse y realizar una denuncia colectiva. Enseguida detectaron un patrón de conducta y pidieron la representación de las abogadas Verónica Heredia y Cristina Pagasartundua. “Queríamos mover las estructuras porque esto estaba muy naturalizado. Muchas veces se había denunciado y nunca se había hecho nada. Esto le daba impunidad dentro de la Universidad”, resaltó.

LA PROTECCION DE LA DECANA

La denuncia colectiva fue presentada en junio de 2019. La comisión de género de la sede Trelew de la casa de altos estudios desarrolló un informe y permitió que el consejo directivo realizara un sumario para suspender a Sancci en todas sus tareas como docente mientras durara la investigación.

Todo el proceso se extendió durante tres años. Tuvieron que declarar las víctimas, los testigos y aportar las pruebas necesarias para que la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales decidiera la cesantía de Sancci. “El dictamen es contundente y demuestra el patrón de conducta del que hablábamos nosotras sobre diferentes tipos de violencias psicológica, física, extorción, amenazas, estigmatización, discriminación a las mujeres por su cuerpo, por su color de piel, por su clase y todo tipo de maltrato que uno se pueda imaginar”, indicó Falon.

En cuanto a la red de protección interna que tenía el docente, Falon apuntó directamente a la decana Pichl por encubrirlo y tratar de que pudiera volver a sus funciones, aun cuando estaba suspendido. “Yo era vicedecana y la decana, después que hice la denuncia, me pidió la renuncia en el cargo que tenía como secretaria académica y trató de protegerlo todo el tiempo. Incluso cuando estaba sumariado, trató de reincorporarlo en el cargo en el que estaba suspendido. Si no fuera porque somos más atentas, Sancci volvía a las aulas como si nada”, denunció Falon.

EL MIEDO PUEDE VOLVER

Para la docente, es importante que la comunidad universitaria tome conciencia sobre estos casos ya que la denuncia a Sancci permitió conocer el caso de las alumnas del Instituto de Formación Docente 805 de Trelew. “Un grupo de estudiantes presentó una denuncia en el Ministerio de Chubut, patrocinada por las mismas abogadas. Ese expediente va muy lento. Hasta ahora solo se les ha tomado declaración a las estudiantes, pero está parado. El docente está suspendido, sin trabajar hace 3 años, y no hay avances. Eso es lo que nos preocupa porque no quita que pueda volver en cualquier momento, o que se jubile sin que se resuelva el sumario”, advirtió.

“La cesantía supone que él queda desvinculado de los cargos en la Universidad. Esto no quiere decir que pueda usar los años de aportes para su jubilación. Ya queda despedido por lo menos de todas las sedes de la Universidad, pero no significa que el día de mañana, si puede y le permiten, pueda entrar a otras universidades y facultades. La única manera de que con este tipo de conductas no vuelva a ingresar a otra institución pública es con la figura de la exoneración. Acá lo que se recomendó y se aprobó fue la cesantía”, describió.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico