El jardín de infantes no es solo números

Desde marzo de 2008 acompaño y comparto, desde mi rol de abuela, el proceso de crecimiento de mis nietos, disfrutando las distintas etapas educativas que transitan. Los seis niños, en su Nivel Inicial, han asistido al Jardín de Infantes Bambi, ubicado en el barrio General Mosconi de Km 3. Actualmente, tres de mis nietos han culminado la sala de cuatro años para iniciar el ciclo lectivo 2018 en la sala de cinco años.

En el mes de octubre de 2017 la dirección del mencionado jardín solicita, como es de rutina, el pago de la matrícula correspondiente al citado curso lectivo.

El 29 de diciembre la dirección de este establecimiento, conjuntamente con el Consejo Directivo de DASU, requieren la presencia de los padres de los alumnos matriculados, a fin de informarles que han decidido el cierre del Jardín Bambi. Fundamentan esta determinación en la desfinanciación del establecimiento, producto de la disminución de la matrícula, poniendo énfasis en el concepto siguiente: “el jardín funcionó mientras se autofinanciaba”.

Esta formal, protocolar, fría e inesperada noticia nos deja atónitos, desarmados, angustiados, desorientados.

Y como “broche de oro” nos citan posibles jardines de infantes privados a los que podrían asistir los alumnos, en el colmo de la descalificación hacia nuestra condición de adultos responsables.

Acudiendo al asesoramiento del Ministerio de Educación, a través de la supervisora de Nivel Inicial privado, recibo por respuesta de que el Ministerio no posee ni interés ni injerencia en el tema, salvo garantizar un lugar para los niños en un jardín provincial de la zona.

Valoro y conozco la jerarquización de los jardines estatales por haberme desempeñado durante treinta años en la docencia provincial y por defender personalmente los derechos de los docentes de la escuela pública. Pero también conozco que las matrículas de estos jardines se manifiestan frecuentemente sobredimensionadas.

Es entonces cuando me interrogo:

¿Se ha contemplado en alguna circunstancia el Derecho de nuestros niños a continuar “su proceso”, asistiendo a “su jardín”, al jardín de “su barrio”, al que concurren desde los dos años, el que está “ahí nomás, cerquita de casa”, “al que se llega en cinco minutos” y con el que han establecido fuertes lazos de identidad?

¿Se ha pensado en lo que significa para ellos abandonar el jardín al que concurrieron sus hermanos mayores y al que van sus primos, sus vecinos, sus amigos?

¿Es un jardín de infantes una institución que depende solamente de un factor económico?

¿En qué término de la ecuación matemática han colocado al “proceso educativo de nuestros niños”?

La obra social DASU esgrime con esta actitud insensible sus principios de solidaridad, de bien común, de asistencia, de “obra verdaderamente social”?

¿Qué palabras elegiremos ahora para anticiparles a nuestros niños que “la sala de los dinosaurios” a la que aspiran llegar después de tres años estará cerrada para siempre?

¿Cómo les explicamos que ya no volverán a reencontrarse con la caja azul de complicados rompecabezas, con los libros de cueritos de príncipes y hadas, con los títeres de dedos, con las fotos familiares pegadas en el hall de entrada, con los cajones peruanos que construyeron con papá y mamá, con los enormes dinosaurios de cartón, con el tobogán amarillo, con la “Cordillera de los Andes” en el arenero, con la banderita azul y blanca en el medio del corazón?

¿Cómo decirles que no podremos volver a regar los geranios rojos, los clavelitos multicolores, los ratitos de sol que con tanta algarabía plantaron en esta ventosa primavera?

El Jardín de Infantes Bambi tiene casi treinta años de trayectoria en nuestra ciudad y constituye su presencia mucho más que unas cuantas preguntas y respuestas.

Cerrar una institución educativa para el Nivel Inicial, nivel fundamental y prioritario en el desarrollo del proceso de formación integral de los niños y niñas de la República Argentina, no es un buen indicador social.

Acciones de este tipo no deben naturalizarse, no nos pueden ser indiferentes.

Pido, solicito, reclamo desde este espacio que el Jardín de Nivel Inicial Bambi no se cierre.

Gloria Beatriz Pena

DNI 5.666.220

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