El obispo de Bariloche advierte que el Gobierno nacional quiere generar un "enemigo interno"

El jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Justicia Germán Garavano justificaron ayer las tareas que realizó el Grupo Albatros de Prefectura durante el operativo de desalojo en Villa Mascardi, que el sábado culminó con la muerte de Rafael Nahuel. Los funcionarios culparon a un "grupo de violentos" que actúa en la Patagonia. Mientras, el obispo de Bariloche, Juan José Chaparro, aseguró que el Gobierno nacional busca crear un "enemigo interno" y criticó su falta de predisposición para el diálogo. La zona de conflicto sigue militarizada por fuerzas nacionales y la tensión se incrementa con el paso de los días. Ayer se creó una mesa de diálogo que incluye al pueblo mapuche.

Las fuerzas de seguridad nacionales continúan imponiendo su presencia en Villa Mascardi, luego de que el sábado se intentó desalojar las tierras ocupadas por familias de la comunidad Lafken Winkul Mapu, en un operativo que terminó con la muerte del joven mapuche Rafael Nahuel, de 22 años.

Con el paso de los días, la tensión se incrementa en el sector ubicado a la vera de la ruta Nacional 40, entre El Bolsón y Bariloche, y mucho más aún luego de que funcionarios del Gobierno nacional respaldaron las acciones del grupo Albatros de Prefectura, responsabilizando a “grupos violentos”, en alusión a la comunidad mapuche, algo que fue desestimado por el obispo de Bariloche, Juan José Chaparro.

El jefe de Gabinete Marcos Peña, dijo ayer que durante la represión del sábado los integrantes de Prefectura “actuaron de auxiliar de la Justicia” porque respondieron a la orden del juez federal Gustavo Villanueva.

En conferencia de prensa, Peña cuestionó al magistrado por “no haber podido asegurar las pruebas (en el lugar del hecho) para saber qué pasó” durante el operativo en Lago Mascardi y aseguró que la comunidad, que ocupó el lugar, “se ha caracterizado por su violencia”.

El funcionario nacional también criticó a Villanueva al decir: “podrá buscar las pruebas que quiera, pero está perdiendo bastantes días porque desde ese momento no se permitió entrar más, y se va a hacer una investigación sobre este tema cuando en realidad hubo una decisión clara de ir hacia ese lugar”.

“ES UN GRUPO

DE VIOLENTOS”

Se debe recordar que los ministro de Seguridad, Patricia Bullrich, y el de Justicia, Germán Garavano, avalaron el lunes la versión de los prefectos, quienes sostuvieron que fueron atacados por los mapuches con “armas de grueso calibre” y con tácticas militares. Como ya habían detallado en un comunicado, los funcionarios alertaron sobre un rebrote de la “violencia armada” en el país.

Ayer Garavano ratificó sus dichos al asegurar que la agrupación mapuche involucrada en esa toma de tierras tiene vinculación con el grupo “que obstaculizó el accionar de la Justicia en la investigación de Santiago Maldonado”, el artesano que desapareció el 1 de agosto en un operativo de desalojo que ejecutó Gendarmería Nacional y fue encontrado muerto, ahogado en el río Chubut, el 17 de octubre.

El titular de la cartera de Justicia aseguró que se trata de “un grupo muy chico que no representa a la comunidad mapuche”, y detalló que está compuesto por “personas muy radicalizadas que usan la violencia” y que desconocen la Constitución, el Estado e incluso la propia Justicia”.

El funcionario del Gobierno de Mauricio Macri también manifestó: “es clara la posición del Ejecutivo en cuanto a no volver a tolerar un ingreso (al lugar) y que personal civil termine palpando de armas a personal de las fuerzas de seguridad y que un juez no tenga autoridad sobre un lugar”, tal como ocurrió en la Comunidad Cushamen tras la desaparición de Maldonado.

En tanto, la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados instó a la ministro de Seguridad a que brinde explicaciones sobre el desalojo que terminó con la vida de Rafael Nahuel.

FALTA DE DIALOGO

Juan José Chaparro, obispo de Bariloche, entiende que lo sucedido en Villa Marcardi es muy diferente a lo que dice el Gobierno. El religioso ayer en declaraciones a Radio La Red advirtió que el Estado debe favorecer la apertura de “canales de diálogo” con las comunidades mapuches para que no se vuelvan a repetir asesinatos como el de Nahuel.

Chaparro fue una de las personas que accedió al territorio de Villa Mascardi para ver la situación en qué se encontraba el resto de los miembros de la comunidad, y ayer constituyó una mesa de diálogo junto a los mapuches.

El obispo en sus declaraciones explicó que los mapuches pidieron “hacer algunos días de duelo” y luego retomar las negociaciones sobre su permanencia en el lugar. Además relativizó que la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) tenga relación con el reclamo de la comunidad, que el 14 de septiembre se asentó en un predio lindero al lago Mascardi que reivindica como propiedad ancestral.

Chaparro también puso en duda la existencia del grupo que el Gobierno nacional y el de Río Negro califican como una organización que siembra el terror en la Patagonia. “No conozco la existencia de la RAM, me parece que se está armando un enemigo”, aseveró el religioso.

Y por otro lado, señaló que se pudo haber impulsado la toma de un territorio “como ocurre con predios del Gran Buenos Aires, pero de ahí a que se trate de un ejército organizado con armas de grueso calibre, hay una distancia muy grande”.

En ese sentido, el obispo señaló: “no siempre que se ocupe un lugar significa que quienes lo hacen sean grupos RAM u otros”, y recordó que en la superficie que abarca su diócesis “hay organizaciones y comunidades mapuches que han estado trabajando para conseguir sus tierras de una manera legal”. Citó entre ellos a varias comunidades y al Parlamento Mapuche, que tiene sus representantes en esa ciudad turística.

Chaparro dijo además que antes del operativo, varios integrantes de la comunidad mapuche le habían manifestado su preocupación por la violencia que se podría producir en un posible desalojo.

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