El petróleo se dispara por la guerra y amenaza con golpear los precios en Argentina

La reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán volvió a encender las alarmas sobre el abastecimiento mundial de energía. El Brent se acerca a los 80 dólares por barril ante la incertidumbre sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula alrededor de una quinta parte del petróleo consumido en el mundo. La escalada podría trasladarse a los combustibles y sumar presión sobre la inflación.

El precio internacional del petróleo comenzó la semana con fuertes subas después de la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán y el aumento de la tensión alrededor del estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.

Durante las primeras operaciones de este lunes, el Brent, utilizado como referencia internacional, avanzaba un 2,51% y cotizaba en 77,92 dólares por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) registraba un incremento del 2,73% y alcanzaba los 73,36 dólares.

La reacción de los mercados responde al temor de que una profundización del conflicto pueda afectar el abastecimiento mundial de petróleo. El principal foco de incertidumbre se encuentra en el estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima que conecta a los grandes productores del Golfo Pérsico con los mercados internacionales.

Por ese corredor circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción prolongada podría reducir la disponibilidad de crudo y provocar fuertes aumentos en los precios internacionales.

La tensión volvió a crecer después del quiebre de la tregua entre Estados Unidos e Irán. El presidente estadounidense Donald Trump anunció el final del alto el fuego y sostuvo que su país retomaría las acciones militares, aunque aseguró que los canales diplomáticos con Teherán permanecen abiertos.

Las declaraciones fueron acompañadas por nuevos ataques estadounidenses contra territorio iraní y posteriores represalias. En medio de la escalada, Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, aunque desde Washington rechazaron esa versión y aseguraron que la navegación continúa.

El Comando Central de Estados Unidos afirmó que el tráfico marítimo permanece activo y aseguró que las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región están preparadas para garantizar la circulación por la vía navegable.

Sin embargo, la incertidumbre resulta suficiente para generar movimientos en los mercados. La posibilidad de que los ataques se intensifiquen o afecten la infraestructura petrolera, los puertos y las rutas utilizadas para transportar el crudo volvió a impulsar las cotizaciones.

Antes de la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán iniciada el 28 de febrero, el Brent se encontraba alrededor de los 73 dólares por barril. Luego del acuerdo que permitió reducir temporalmente las hostilidades, el precio regresó a valores similares, pero la reactivación del conflicto volvió a modificar las expectativas.

La suba del petróleo puede generar consecuencias que exceden ampliamente al mercado energético. El aumento del costo del crudo impacta sobre los combustibles, el transporte, la producción industrial y los alimentos, debido a la incidencia que tiene la energía dentro de las cadenas de producción y distribución.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que durante 2026 el precio promedio del petróleo podría ubicarse entre un 20% y un 25% por encima del nivel registrado durante el año anterior.

El organismo también advirtió que el encarecimiento de la energía podría sumar entre 0,3 y 4,6 puntos porcentuales a la inflación anual de los países de América Latina y el Caribe, dependiendo de la estructura energética y económica de cada nación.

En Argentina, el impacto estimado podría ubicarse entre 0,9 y 2,5 puntos adicionales de inflación.

La evolución del precio internacional del petróleo tiene una importancia particular para el país debido al crecimiento de la producción de Vaca Muerta y al aumento de las exportaciones de hidrocarburos.

Un barril más caro puede mejorar los ingresos de las compañías productoras y aumentar el ingreso de divisas por exportaciones. También puede favorecer la recaudación de regalías de las provincias petroleras.

Sin embargo, el escenario tiene una contracara para los consumidores. La política de precios de los combustibles aplicada por el Gobierno nacional busca acercar los valores internos a las referencias internacionales, por lo que una suba sostenida del petróleo puede generar nuevas presiones sobre los precios de las naftas y el gasoil.

El encarecimiento de los combustibles posteriormente se traslada al transporte y los costos logísticos, afectando los precios de numerosos productos y servicios.

Para provincias productoras como Chubut, el comportamiento del mercado internacional también resulta relevante. Un aumento del precio del barril puede mejorar los ingresos por regalías, aunque el impacto dependerá de los niveles de producción, que en la Cuenca del Golfo San Jorge atraviesan una tendencia descendente.

La escalada en Medio Oriente vuelve a demostrar la vulnerabilidad de la economía mundial frente a los conflictos que afectan las principales regiones productoras de energía.

Mientras Estados Unidos e Irán intercambian ataques y acusaciones sobre el control del estrecho de Ormuz, los mercados comienzan a incorporar el riesgo de una interrupción del suministro.

Por ahora, el petróleo permanece por debajo de los 80 dólares por barril. Sin embargo, una escalada militar o una interrupción efectiva y prolongada del tránsito marítimo podría impulsar nuevas subas y trasladar las consecuencias del conflicto a los precios de los combustibles, el transporte y la inflación en distintas partes del mundo.

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