La pandemia marcó un antes y un después en la humanidad. La llegada del COVID-19 significó un cambio radical para muchas personas. La cuarentena fue sinónimo de malas noticias para algunos y de encontrar nuevos rumbos para otros. En ese momento donde todo era ambiguo, Otoniel Hernández encontró su pasión: Tiro con Arco.
El joven de 16 años comenzó a mirar videos de los Juegos Olímpicos y de programas de supervivencia. YouTube fue su mejor compañero en los momentos de encierro. Esa curiosidad fue creciendo con el correr de los días a tal punto que comenzó a armar su propio arco y sus flechas. Lo que al principio era un juego se fue convirtiendo en algo cotidiano.
Los videos no fueron suficiente y decidió anotarse en un club para practicar y mejorar. Buscando por internet logró dar con ATAC (Asociación de Tiro al Arco de Comodoro Rivadavia). El logo de un zorro con dos flechas le gustó. “Cuando lo vi dije: ‘quiero entrenar ahí’”, sostuvo Otoniel en diálogo con El Patagónico.
El joven comodorense tuvo que esperar porque las actividades estaban restringidas. El paso de los meses permitió que las autoridades flexibilicen las medidas para evitar los contagios de coronavirus. La apertura de la cuarentena fue la chance que encontró para realizar el curso de iniciación y ser parte de la Federación Argentina de Tiro con Arco.
El nivel de Otoniel fue creciendo meteóricamente. Puerto Madryn, Puerto Iguazú, CABA y la provincia Buenos Aires fueron algunos de los lugares que evidenciaron el talento de la promesa comodorense. Los viajes, el entrenamiento y sus estudios se convirtieron en un combo agotador para Otoniel. Junto a su familia habían acordado que el 2024 sería más “tranqui”, pero la vida tenía otros planes.
Su participación en dos panamericanos, una competencia regional y los torneos nacionales le dieron la mayor sorpresa de su corta carrera en Tiro con Arco. El Panamericano que se realizó en Tecnópolis fue clave para que le abriera la puerta al Mundial de Canadá y se confirmara su participación en el Panamericano de México, que se realizará en 2025.
Sin embargo, la clasificación al máximo certamen continental no fue sencilla. A principio de año, la Federación Internacional de Tiro con Arco (World Archery, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado donde informaba que aceptaba la participación de las categorías Sub-18 y Sub-21. Esa ventana fue la oportunidad para Otoniel.
Luego de cumplir con los requisitos, el joven rindió un examen en San Nicolás de los Arrochas, en la provincia de Buenos Aires. Superó con creces el puntaje de 163 puntos y así selló su pase al Mundial.
Juntar fondos para viajar
El sueño de Canadá está cada vez más cerca. La competencia mundialista se realizará del 16 al 22 de septiembre en la localidad de Lac La Biche por lo que Otoniel, su familia, y la Asociación de Tiro al Arco de Comodoro Rivadavia realizan rifas, venta de comidas y diferentes actividades para poder recaudar fondos.
“Nosotros estamos haciendo bastantes cosas, pero se hace muy cuesta arriba. Es complicado porque se requieren de un montón de cosas, pero quiero agradecer a mi club también porque todos están haciendo un terrible trabajo y se cargan la mochila al hombro. De a poco vamos juntando la plata. Entre todos me ayudan para llegar a Canadá”, afirmó Otoniel.
En este sentido, el 19 de mayo realizará una gran pollada para seguir recaudando dinero. El pollo con ensalada tendrá un valor de 13 mil pesos y los pedidos se pueden hacer al 2974014954 (Yanina). Por ahora el único punto de retiro confirmado es el Liceo Militar, pero en los próximos días se confirmará la ubicación de retiro en zona norte y Rada Tilly.
La vida después de Canadá
Otoniel cursa quinto año en la Escuela Biología Marina. Todavía le quedan dos años para terminar sus estudios secundarios, pero ya piensa en qué hará en el futuro. La Universidad es su gran deseo, pero no dejará de lado su pasión.
“El año pasado pensé en dedicarme 100% a la arquería, pero me di cuenta de que a lo máximo que uno puede aspirar es el Mundial y a los Juegos Olímpicos. La gloria eterna sería ser campeón mundial y, luego, campeón olímpico. Después de la secundaria, voy a estudiar en la Universidad, y la arquería va a seguir siendo lo mismo. Sé que las exigencias de la Universidad son muy grandes, pero mi pasión es tan grande que seguiré practicando así me pase noches sin dormir”, consideró Otoniel, que son solo 16 años se prepara para dejar grabado su nombre en lo más alto del mundo.