Entre los sentimientos y la historia

"Creo que votaremos, no lo podrán evitar, y si lo hacen, nos vamos a enojar, porque ya es suficiente, no nos quedaremos de brazos cruzados, aunque siempre actuaremos de forma pacífica", dijo Pep Carpena, quien a sus 45 años considera "muy importante" votar por la independencia de Cataluña por una cuestión de "identidad".
"Siempre me sentí catalán y quiero votar sobre el futuro de mi país", subrayó este independentista, residente en la localidad de Sabadell, que ayer participó de la movilización que se realizó en Barcelona.
Cristina Molas, de 19 años, también confía en que la votación del 1 de octubre se celebrará, a pesar de que el referéndum no es legal y de que el Gobierno español aseguró que "hará todo lo que esté en sus manos para evitarlo".
"Entiendo que es ilegal para el derecho español, pero sin desobediencia nunca podremos decidir, y tenemos derecho a hacerlo", remarcó esta estudiante de Ciencia Política, amparándose en el derecho de autodeterminación.
"Espero que gane el 'Sí', pero lo más importantes es que al menos se pueda votar", añadió la joven, quien apoya la independencia por un tema económico - que Cataluña pueda decidir sobre sus recursos-, y también por una razón sentimental e histórica.
"No me siento española y quiero luchar por los derechos de Cataluña, que lleva muchos años siendo pisoteada", señaló.
Para Dolors Ros, de 73 años, haber llegado a este momento, tan cerca de la independencia "ya valió la pena", de ahí que cree que los catalanes estarán detrás de sus líderes defendiendo el referéndum en el tiempo que queda hasta el 1 de octubre.
"Solo sabremos qué pasará ese mismo día, pero la emoción de estar tan cerca de lograrlo es indescriptible", remarcó la mujer, residente en Tamariu, en la Costa Brava.
"Para mí, estar acá significa culminar el deseo de poder decidir el futuro de mis hijas", explicó por su parte Robert García, de 43 años, quien vive en la localidad costera de San Pol de Mar y quiere una Cataluña independiente porque cree en la "política de proximidad, en un mayor autogobierno".
"Hay momentos en la historia en los que hay que saltarse las reglas establecidas. Muchos de los que están aquí no votaron la Constitución del 78, que se hizo con miedo tras la dictadura, y no puede ser que esas leyes nos mantengan atados", argumentó Robert, justificando la vía unilateral de la secesión.

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