A pocos días del inicio del Mundial 2026, una polémica decisión de las autoridades migratorias de Estados Unidos generó repercusiones internacionales. Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí seleccionado por la FIFA para dirigir en la Copa del Mundo, fue deportado tras arribar al país y quedó automáticamente excluido del torneo.
Artan, de 33 años, integraba el grupo de 52 árbitros elegidos por la FIFA y se perfilaba para convertirse en el primer representante de Somalia en impartir justicia en una Copa del Mundo.
Según relató el propio juez al diario The New York Times, llegó al Aeropuerto Internacional de Miami cinco días antes del partido inaugural, donde fue retenido por agentes migratorios para una revisión adicional. Tras permanecer más de 11 horas bajo interrogatorio, fue trasladado a una celda y posteriormente embarcado en un vuelo con destino a Estambul, Turquía.
“Estoy muy decepcionado. Soy simplemente un árbitro que intenta cumplir el sueño más grande de su vida: llegar a un Mundial”, expresó.
El árbitro sostuvo que presentó toda la documentación requerida para ingresar al país, incluyendo la visa correspondiente, acreditaciones oficiales de la FIFA y antecedentes de más de una década de trayectoria profesional.
Sin embargo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informó que el ingreso fue rechazado debido a "problemas de verificación", sin brindar mayores precisiones sobre los motivos de la medida.
Artan aseguró que nunca recibió una explicación concreta y sugirió que la decisión podría estar vinculada a las restricciones migratorias que pesan sobre ciudadanos somalíes.
“Creo que tienen un problema con mi país”, afirmó el árbitro africano.
La FIFA confirmó posteriormente que el colegiado no podrá participar del Mundial y aclaró que los procesos migratorios son competencia exclusiva de los países anfitriones.
El caso se suma a otros episodios ocurridos en las últimas semanas vinculados a controles migratorios reforzados de cara al Mundial. Delegaciones y deportistas de distintos países denunciaron extensas revisiones en aeropuertos estadounidenses, mientras que la selección de Irán debió establecer su base operativa en México debido a restricciones impuestas por las autoridades norteamericanas.
La situación de Artan generó críticas en distintos sectores deportivos, especialmente porque el árbitro llevaba cuatro años participando en programas de capacitación y preparación organizados por la FIFA para la Copa del Mundo.
Mientras el Mundial 2026 se prepara para comenzar, el episodio reabre el debate sobre las políticas migratorias en eventos deportivos internacionales y el impacto que pueden tener sobre atletas, árbitros y delegaciones acreditadas.