Estados Unidos y China redoblan la presión sobre Corea del Norte

La presión internacional sobre Corea del Norte se acrecentó ayer, luego de que Estados Unidos finalizara la instalación de un sistema antimisiles en Corea del Sur para responder a un eventual ataque norcoreano, y de que China revirtiera su oposición inicial y anunciara que apoyará nuevas sanciones contra Pyongyang.

El giro chino sobre posibles penalidades contra su aliado norcoreano llegó luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara el miércoles que un ataque a Corea del Norte no es "su primera opción", después de que su par chino, Xi Jinping, lo instara a resolver la cuestión de manera pacífica.
"El gobierno desplegó provisionalmente las lanzaderas adicionales del sistema Thadd de las Fuerzas de Estados Unidos en Corea del Sur", dijo el Ministerio de Defensa surcoreano en un comunicado, usando las siglas del nombre en inglés del escudo antimisiles.
El comunicado agregó que el sistema busca "proteger la vida y seguridad de la gente de las cada vez más intensas amenazas nuclear y de misiles de Corea del Norte".
Aunque Corea del Sur ha dicho que quiere resolver el conflicto a través del diálogo, la instalación del escudo envía una fuerte advertencia al Norte, además de tensar las relaciones de Seúl y Washington con China, que ayer presentó una queja formal contra el Thadd, al que ve como una amenaza.
El escudo también genera oposición interna, y cientos de manifestantes se enfrentaron ayer con miles de policías al intentar bloquear el paso de los camiones militares que transportaban las lanzaderas de proyectiles.
Consciente del descontento, el comunicado del Ministerio de Defensa subrayó el carácter provisional del despliegue y que se tomará una decisión sobre su permanencia cuando se completen estudios sobre su impacto ambiental, una preocupación que ya llevó a Seúl a paralizar su emplazamiento en junio pasado.
"La batería estará operativa tan pronto como Estados Unidos finalice sus procedimientos internos", dijo el portavoz de Defensa, Moon Sang-gyun.
Pese a su declaración del miércoles, donde bajó el tono bélico al afirmar que un ataque militar a Corea del Norte no es "su primera opción", ayer Trump volvió a desdecirse y consideró que no ve "inevitable" una guerra con norcorea.
"Corea del Norte está comportándose muy mal y tiene que parar", subrayó Trump sobre el último test nuclear de ese país, en rueda de prensa en la Casa Blanca.
La "acción militar" ante las crecientes amenazas nucleares y lanzamientos de misiles por parte de Pyongyang "ciertamente sería una opción", pero "nada es inevitable" y "preferiría no ir" por esa vía, explicó Trump.
En plena tensión militar, la Fuerza Aérea surcoreana reveló ayer que desde hace días realiza maniobras de simulación de combates y de respuesta a un ataque norcoreano, mientras que la Marina del país presentó un nuevo submarino, el número 18 de su flota, que estará operativo a partir del año próximo.
Según la Fuerza Aérea, de los ejercicios, que comenzaron el viernes y terminan hoy, participan unos 500 soldados y 50 aviones, entre ellos cazas F-15K y F-16 y el avión de alerta temprana y control aerotransportado E-737.
Días después del sexto ensayo nuclear norcoreano, las aeronaves surcoreanas simularon su intervención en varios escenarios, desde un potencial bombardeo de las fuerzas militares de Corea del Norte hasta operaciones de reconocimiento o para contrarrestar posibles interferencias de GPS.
El primer ministro surcoreano, Lee Nak-yon, admitió que el despliegue del escudo ha sido una decisión "difícil" pero "inevitable, para proteger a la población en respuesta a la sofisticación del programa nuclear y de misiles norcoreano", durante una reunión del Ejecutivo recogida por la agencia de noticias local Yonhap.
Lee aludió así al fuerte rechazo de los propios surcoreanos a la instalación de la batería, que se vio reflejado en sucesivas protestas que culminaron ayer con violentos enfrentamientos que dejaron decenas de heridos.
Unos 8.000 policías fueron desplazados hasta el área cercana al lugar, donde, al igual que en las etapas anteriores, unos 400 manifestantes trataron de impedir el acceso de las lanzaderas a la base de artillería cercana atados a camiones que bloqueaban las carreteras y formando cadenas humanas.
Además de la resistencia interna, la decisión de completar el despliegue del THAAD amenaza también con transformarse en una crisis diplomática con China, que rechaza su instalación desde la firma misma del acuerdo bilateral en julio de 2016 al considerar que la potencia de algunos radares amenazan su seguridad y reduce su capacidad de disuasión.
"Una vez más, pedimos a Corea del Norte y a los Estados Unidos que tomen en serio los asuntos de seguridad y los intereses de China y los países de la región, detengan el proceso de despliegue y destruyan todo el equipo pertinente", reclamó el canciller chino Geng Shuang sobre el sistema defensivo que también fue cuestionado por Rusia.
No obstante, China, tradicional aliado de Pyongyang, no rechaza la posibilidad de implementar nuevas sanciones contra el gobierno comunista que actualmente evalúa el Consejo de Seguridad de la ONU a raíz de su última prueba nuclear realizada el sábado pasado, aunque considera que son sólo una parte de la solución.
En tanto, anteanoche Estados Unidos presentó al Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución, que se tratará el lunes, que propone un embargo petrolero, un congelamiento de los activos, la prohibición de compra de textiles norcoreanas y la contratación de trabajadores de Corea del Norte en otros países.
El despliegue del sistema antimisiles llega en medio de una creciente tensión en el mar de Corea producto de las permanentes pruebas militares, incluso nucleares, del gobierno de Kim Jong-un, que encontraron una dura respuesta, hasta ahora verbal, por parte de Trump que llegó a amenazar con desplegar "fuego y furia" contra país comunista.

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