Este domingo se sirve el último café en las "mesas de los amigos"

Luego de 20 años de funcionar en la estación de servicio “El Gorosito” de Axion, el “Café de la Estación” despide a su clientela.

Esto se debe a las reformas por modernización de la línea spot que la expendedora de combustibles requiere a concesionarias de todo el país, tarea que se extenderá por varias semanas.

Sin embargo, la firma comercial que alquilaba el local ya no retornará a ese lugar y envió un mensaje de cordial despedida a sus clientes.

El cierre también traerá aparejada la “desactivación” de las dos tradicionales “mesas de amigos”, sitios reservados para sendos grupos de parroquianos que, en diferentes horarios, hacían de ese lugar el sitio apropiado para discusiones políticas, sociales, económicas, deportivas, judiciales e intercambio de toda clase de chismes que anduvieran circulando por la ciudad.

Ciertamente, son vulgarmente conocidas como “las mesas del odio” que en Santa Cruz tienen su origen en la confitería que existiera en el desaparecido cine Carreras de Río Gallegos, donde el reglamento no escrito era principalmente el de quejarse de la vida cotidiana, hablar mal de terceros y -sobre todo- hacerlo en voz alta.

Esa metodología se trasladó a Caleta Olivia a principios de la década de los años 90 cuando se instaló la primera “mesa del odio” a la terminal de ómnibus que existía en la zona céntrica que, al cerrarse, se mudó al serviclub de la estación de servicio “San Jorge” de YPF, propiedad de la familia Otamendi.

Allí hubo que colocar una mesa redonda de grandes dimensiones porque el número de habitués creció tan exponencialmente como las tenaces discusiones que en algunos casos terminaron con la “expulsión” de algunos integrantes; o bien con el intempestivo alejamiento voluntario de otros.

Esa mesa también se desactivó cuando se modernizó el serviclub y porque ya no sintonizaba con el nuevo mobiliario, recayendo entonces en la estación que antes pertenecía a la línea de Petrobras y ahora a la Axion, a metros del Gorosito.

Sin embargo fue necesario crear una segunda, en parte porque se dividió el grupo de parroquianos y se sumaron otros, y si bien ello no ameritó que se mantuviera el nivel de discusiones, surgió una rivalidad.

Los de la mesa de color blanco que se reúnen en horario nocturno se jactan de tener en su poder a la “original”, e incluso conservan un desvencijado libro de actas en el que transcriben acciones comunitarias como el remozamiento del busto del expresidente radical Arturo Illia, pese a que no pocos son de extracción justicialista, además de incluir un permiso municipal de dudosa procedencia.

Los que se reúnen en la otra mesa redonda matutina, de color negro, aseguran que allí se sientan los referentes más destacados de la ciudad e incluso se jactan de haber propiciado exitosas candidaturas políticas y también buscan justificar las postulaciones fracasadas.

Salvo en contadas ocasiones, en las mesas no participan mujeres, pero hubo circunstancias en que algunas que llegaron circunstancialmente se plantaron ante los parroquianos, como el caso de diputada nacional Roxana Reyes, quien se caracteriza por su fuerte carácter.

Con todo, este domingo comenzará un nuevo periodo de nostalgia para las mesas de los amigos donde se servirá el último café, pero no desaparecerán ya que fueron invitados a mudarse al restobar La Estación, ubicado en las inmediaciones, porque todavía hay mucho para criticar.

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