Estuvo detenido más de 2 años por un crimen que no cometió 

Walter Bazán Núñez fue absuelto el 1 de agosto por el crimen de Gastón Ricardo Flores, ocurrido el 21 de febrero de 2020 en una vivienda del barrio San Cayetano. No se pudo acreditar la acusación de Fiscalía y quedó expuesta la débil investigación policial luego de indagarlo ilegalmente.  

Walter Bazán Núñez estuvo detenido 2 años y 5 meses por un crimen que no cometió. El lunes 1 de agosto último fue absuelto por el homicidio de Gastón Ricardo Flores, ocurrido el 21 de febrero del 2020 en el barrio San Cayetano y por el cual el Ministerio Público Fiscal lo había sentado en el banquillo de los acusados. Finalmente, el tribunal integrado por los jueces Mónica García, Martín Cosmaro y Mariano Nicosia entendió que el fiscal Cristian Olazábal no había logrado acreditar en el debate oral y público la autoría del delito.

Tal como lo había señalado la defensora del acusado, Lilian Bórquez, en el alegato final, había serias inconsistencias en la investigación y ningún elemento que pudiera afirmar que Bazán Núñez había sido el autor de la muerte de Flores. La víctima había sido hallada con un disparo de arma de fuego en su pecho en el interior de su vivienda.

En el juicio con testimonios se pudo reconstruir a través de las cámaras de seguridad que Bazán Núñez había llevado a Flores a su vivienda a las 5 de la madrugada de aquel fatídico día y no hubo ningún elemento que permitiera establecer que luego el acusado saliera de dicho domicilio hasta las 18, cuando el sobrino de la víctima dio cuenta de su muerte.

La Defensa pudo demostrar que no se pudo ubicar a su asistido en el domicilio de Flores en el horario que la Fiscalía estableció como el de fallecimiento, que era entre las 9:30 y las 12 del mediodía.

“El Tribunal entendió que no era el autor e instó a la Fiscalía que continúe investigando, ya que entiende que el autor de la muerte de Flores está en libertad”, dijo la defensora Bórquez. “Estuvo dos años y cinco meses privado de la libertad sin que hubiese ninguna evidencia en la investigación que permitiera acreditar la autoría”, agregó.

El juicio develó algo mucho más grave: que la investigación tuvo serias irregularidades. A Bazán Núñez el personal policial de la Brigada de Investigaciones lo llevó demorado y esposado esa madrugada y se le tomaron fotografías y huellas dactilares para generar un prontuario policial. Nunca antes había sido detenido, por lo que no tenía registros judiciales. Pero lo más grave que se supo en el juicio a través del testimonio del personal de la Brigada que realizó la intervención es que el sospechoso fue indagado habiendo estado en calidad de demorado.

“El personal policial no pudo explicar si lo habían llevado como testigo o por qué fue esposado; o por qué se le tomaron fotografías y huellas dactilares; si había sido demorado por ser sospechoso por el homicidio, y por qué se le tomó declaración si personal policial tiene prohibido por ley tomar declaración a los sospechosos de algún delito”.

Esa declaración fue central para la causa ya que según entendieron los policías, en la misma había “inconsistencias” por las que debía estar detenido. “A partir de la declaración que brinda Walter esa noche, el personal policial entiende que hay serias inconsistencias y lo considera presunto autor del delito. Durante el juicio quedó absolutamente demostrado que todas las afirmaciones que realizara Walter esa noche ocurrieron tal y como las enunció. Se dio a través de testimonios y relevamientos de cámaras de seguridad”, sostuvo la defensora.

Inmediatamente concluido el juicio oral y de haber recibido la absolución del Tribunal, Bazán Núñez recuperó la libertad.

“Podemos decir que se hizo justicia, pero que un joven de 22 años permaneció dos años y cinco meses de su vida detenido por una mala investigación policial”, finalizó Bórquez.

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