Los familiares siguieron la ceremonia sentados en sillas dispuestas frente a las tumbas de sus seres queridos y otros directamente sentados sobre las piedras de la sepultura.
Fue presidida por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Enrique Eguía Seguí, y representantes católicos y protestantes, y en ella también se bendijo una imagen de la virgen de Luján que será traída al continente para recorrer los hogares de los familiares que no pudieron viajar hoy a las islas.
El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, afirmó sentir “mucha emoción” porque “por fin afloró la vida y celebramos la vida”, y consideró que, con el homenaje realizado allí a los caídos en la guerra de Malvinas, “desde el Estado” se está dando “un paso gigantesco para saldar una deuda con los familiares”.
Con una temperatura de 5 grados y un cielo totalmente despejado, los primeros familiares en pisar suelo malvinense ingresaron al cementerio con llantos desconsolados y abrazados, y enseguida se dirigieron a la tumba identificada de su ser querido.
A bordo de tres aviones, además de los familiares llegaron temprano esta mañana a la base militar de Mount Pleasant, el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, autoridades de la embajada británica, miembros de la Corporación América que financia el viaje y una reducida comitiva de prensa, entre la que se encuentra la agencia Télam.
A pocos días de cumplirse el 36 aniversario del inicio de la guerra, en el cementerio se realizará una ceremonia inédita, en la que se rezará por los muertos argentinos y británicos, que incluirá una celebración religiosa y una guardia que realizará honores militares con gaiteros que tocarán distintas melodías.
Los familiares - madres y padres, hijos, hermanos y sobrinos- son acompañados en todo momento por médicos y psicólogos, debido al alto contenido emocional del viaje y porque gran parte de ellos son adultos mayores.