Figura de Vélez: "no me gusta que sea tan homofóbico el fútbol"

Matías "El Monito" Vargas, que sobresale en el equipo de Liniers, habló sin tapujos de un tema del que no muchos futbolistas se animan a hablar y contó su manera de verlo.

En una extensa entrevista con Goal.com, el jugador de 21 años fue sincero sobre sus pensamientos y se refirió a lo "superficial" que suele ser el mundo del fútbol actual, algo de lo que él también hace su propia autocrítica.

En este contexto se abordó el siempre oculto y "prohibido" tema de la homosexualidad en el fútbol, algo sobre lo que Matías Vargas no tuvo ningún tipo de problema en opinar y reconocer errores.

"No me gusta que sea tan homofóbico el fútbol y quizás hago muchísimas veces chistes homofóbicos. También los hago afuera porque soy una persona que me río de todo. Pero es un chiste muy común y muchas veces yo intento pertenecer, quizás. Y mismo el entorno o estar todo el día te hace ser así. Cuando quise ser distinto no gustaba, me criticaban mucho, me molestaban, entonces hoy en día no me aparto totalmente, me relaciono como se relacionan ellos", se sinceró el volante ofensivo.

Pero la charla fue más allá aún y Vargas fue consultado sobre qué haría si se enterara que un compañero suyo es homosexual. "Nada, ¿qué me va a pasar? Pero sí sé que él va a tener que sufrir todo lo que tenga que sufrir. El vestuario va a pensar que se lo quiere coger, es así. ¿A mí qué me va a pasar?", esgrimió.

"Estamos a años luz de que eso pueda pasar. Hasta que uno no haga esa revolución no va a pasar", agregó el jugador, que fue convocado recientemente por Lionel Scaloni para la gira por Estados Unidos de la Selección argentina.

"Yo ayudaría a ese compañero, ¿por qué no? Uno de mis mejores amigos de la infancia es homosexual y yo estuve en toda su etapa de aceptación, sé lo que es el sufrimiento que viven, que es lo que les pasa a todos cuando uno quiere algo y no es la media. Obvio que si pudiera dar una mano la daría, pero estamos en un mundo tan sexual, todo tan llevado a lo sexual, que el problema es que acá nos bañamos todos juntos, entonces el otro va a pensar ´este me quiere coger porque es puto´, se explayó.

Y concluyó: "Es un mundo tan sexual que claro, el pibe que va a a la escuela puede salir tranquilamente del clóset, va a recibir muchas cosas malas, pero después no se va a bañar con un grupo de heterosexuales.

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