El entrenador de Nueva Chicago, Rubén Forestello, sostuvo ayer que si el torneo "duraba una fecha más", su equipo "se quedaba en Primera", tras el triunfo sobre Quilmes por 2-1, en Mataderos, en un encuentro por la 30ma. y última fecha, que no alcanzó para evitar el descenso a la B Nacional.
"Estos chicos cambiaron la cabeza. Cuando llegamos al club no había una idea de juego y ni ellos soñaban con la posibilidad de salvarse del descenso. Si el torneo duraba una fecha más, nos quedábamos en Primera", aseveró Forestello.
"El plantel se fue con dignidad. El aplauso y el reconocimiento de la gente así lo reflejaron. Estoy orgulloso de mis jugadores", agregó.
"No sé si voy a seguir, tengo que reunirme en estos días con los dirigentes y hablar sobre muchos temas. Pero para quedarme deberán cambiar un millón de cosas", deslizó en relación su continuidad en el club en la B Nacional.
Forestello además consideró que Chicago "no tenía la estructura para subir dos categorías en un año. Y eso se sufrió tanto en la cancha como en el día a día".
"Me da bronca el descenso porque vi a mis jugadores llorando desconsolados en el vestuario. Pero ahora hay que mirar para adelante", finalizó.