Un nuevo fallecimiento dentro del ámbito de las Fuerzas Armadas volvió a generar conmoción. El Ejército Argentino confirmó este sábado la muerte de uno de sus soldados, hallado sin vida en su domicilio del partido bonaerense de Quilmes. El hecho ocurrió en la medianoche del 16 de enero y es investigado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, con intervención judicial para determinar las causas.
De acuerdo con la información oficial, el militar prestaba servicios en el Centro Recreativo del Ejército “Héroes de Malvinas”. Fueron sus propios familiares quienes alertaron a las autoridades, lo que derivó en la activación inmediata de los protocolos institucionales y la notificación a la Justicia.
A través de un comunicado, la Secretaría General del Ejército expresó su pesar por lo sucedido y acompañó a los allegados del soldado. “El Ejército expresa su profundo pesar ante lo ocurrido y acompaña en el dolor a los familiares, amigos y camaradas”, señalaron desde la fuerza, sin brindar mayores precisiones sobre el caso.
El episodio se suma a una serie de muertes registradas en diciembre pasado que involucraron a integrantes de distintas fuerzas de seguridad y que encendieron señales de alarma. El 16 de diciembre, en la Residencia Presidencial de Olivos, el efectivo Rodrigo Andrés Gómez fue encontrado sin vida mientras cumplía funciones de seguridad. La investigación quedó en manos de la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, con pericias a cargo de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina.
Ese mismo día, en Santiago del Estero, el gendarme Diego Matías Kalilec, de 21 años, fue hallado ahorcado en la vivienda que alquilaba en el barrio Centenario. Al día siguiente, en Corrientes, el suboficial principal Juan Pereira fue encontrado muerto dentro del cuartel de la Guarnición Ejército Monte Caseros. En ese caso, la causa quedó caratulada como “averiguación de causales de muerte” y se inició, además, una investigación administrativa interna por parte del Ejército.
La seguidilla continuó el 19 de diciembre en Mendoza, donde falleció Facundo Gabriel Lima, soldado voluntario del Liceo Militar General Espejo. El joven murió tras efectuarse un disparo con un arma que, según se informó, pertenecía a su padre, integrante del Servicio Penitenciario. Lima se encontraba con licencia psiquiátrica vigente y no estaba en funciones ni dentro de una unidad militar al momento del hecho. Ese mismo día, su pareja, también soldado voluntaria, denunció situaciones de violencia, lo que motivó la activación de los protocolos de género.
En este contexto, el Ministerio de Defensa avanzó con medidas preventivas. El ministro Carlos Presti promovió un convenio con el Ministerio de Salud de la Nación para reforzar la atención en salud mental dentro de las Fuerzas Armadas. Entre las acciones anunciadas, se dispuso la difusión de material audiovisual elaborado por especialistas, destinado a todo el personal civil y militar, con el objetivo de detectar y abordar situaciones de riesgo de manera temprana.