Huracán, el equipo que obligó a los "grandes" a jugar con tierra y viento

Fueron héroes. Ganaron por derecho propio cada participación en la máxima categoría del fútbol argentino. Incluso su primera incursión, en el Nacional del 71, lo afrontaron con jugadores genuinos del club, de esos que aprenden desde pequeños lo que es el amor por la camiseta. Para la segunda participación, en 1974, se reforzaron con figuras de otros clubes de Comodoro Rivadavia y algunos de afuera. Y en el torneo del 76, cada comodorense del plantel le peleó mano a mano el puesto a las incorporaciones de otros puntos del país.

Tres campañas: 11 triunfos, 11 empates y 28 derrotas fue el saldo de Huracán de Comodoro Rivadavia en los tres nacionales que afrontó, donde los clubes "grandes" del fútbol argentino conocieron lo que era jugar con tierra y viento en la Patagonia.
Juan Carlos "Papa" Alvarez fue junto a Juan Carlos "Bocha" Rodríguez los únicos comodorenses en participar de los tres nacionales en los que el "Globo" puso a Comodoro en el mapa futbolístico del país.
En el rodaje les pasó de todo al plantel del Nacional 71, donde el más chico tenía 17 años y el mayor no sobrepasaba los 24. Viajaron por primera vez en avión y jugaron contra una multitud que ni conocía dónde quedaba Comodoro Rivadavia.
Antes de ello, cuatro horas fue el tiempo que tardaron en recorrer de retorno desde Caleta Olivia, porque el triunfo por goleada ante Talleres de Cañadón Seco les aseguraba la participación en el Nacional, a pesar de que todavía quedaba un compromiso en el Alto Valle del Río Negro contra Cipolletti.
"Huracán sale campeón en el orden local. Se hizo un provincial en el cual nos eliminábamos con (San Martín de) Esquel e Independiente de Trelew en un campeonato clasificatorio. De ahí pasamos a otra zona que era la de Confluencia, donde estaba Cipolletti. Si bien perdimos el último partido en el Alto Valle de Río Negro, nosotros ya nos habíamos clasificado al ganar 5 a 1 a un equipo de Caleta Olivia que no recuerdo el nombre", rememora "Papa" Alvarez en alusión a Talleres de Cañadón Seco.
Ese partido en la ciudad del Gorosito fue una bisagra. "Se dio la casualidad de comenzar a ganar, avanzar instancias. Hasta que nos dimos cuenta antes del partido en Caleta Olivia que íbamos a ir a jugar contra River, Gimnasia, Vélez. Ahí nos preguntábamos dónde nos habíamos metido", se sincera Alvarez.
Juan Carlos tenía 17 años y no sabe muy bien si por cuestiones económicas o un arraigo a la identidad, la dirigencia del "Globo" decidió afrontar esa primera campaña en el Nacional sólo con jugadores genuinos del club.
"Éramos todos pibitos. Y por ahí pecamos de ello y no nos reforzamos con alguno de afuera. Así también nos comimos cada goleada en el primer nacional, pero ya para el segundo Huracán pensó de otra manera: trajo jugadores del orden local y de Buenos Aires. Ya con una primera experiencia, seguíamos siendo amateurs, porque yo miraba al jugador que enfrentaba y tiempo atrás había pegado su figurita en el álbum (que dicho sea de paso era una de las pocas formas de ganarse un fútbol). Tuve la suerte de contar a lado mío con Mario 'Pocho' Lorenzi que había venido de Diadema donde era 9 y goleador. Y en una práctica jugó de 6. Y terminó jugando de marcador central junto conmigo, a pesar de que venía de goleador. Con eso chicos, más 'Pololo' Pérez (número 3 de Comferpet) fueron los únicos refuerzos para el Nacional", repasa.
"Y fue lindo, porque vino acá River y fue un montón de gente al estadio municipal (a ver a River por supuesto). Incluso ni siquiera vino el equipo principal porque había una huelga de jugadores. Por eso mandó a la Reserva; pero integrada por tipos como Carlos Barisio, Héctor Rodríguez, Reinaldo Merlo, Juan José López, Carlos Morete, Norberto Alonso, Osvaldo Pérez y otros. Y nos ganaron 1 a 0 con gol hecho por la mano de Morete. Que yo le reproché cuando terminamos. Y Morete me dijo: 'Cuántos años tenés? Vos sos muy pibe todavía. Pero vas a tener que aprender que el fútbol es para los vivos'. Y la verdad que tenía razón", admite.

COMODORO EN BOCA DE TODOS

Huracán de Comodoro fue equipo modesto e incluso vapuleado por los medios nacionales luego de una primera campaña donde solo cosechó una victoria.
"Diario Clarín ponía en su tapa de Deportes 'las siervas de Comodoro, trabajan toda las semana y las pasean los domingos', y eso nos sirvió para plantearnos revertir la historia. Aparte para la segunda parte nos reforzamos mejor con los jugadores locales de otros clubes. Y la cancha del Pietrobelli tampoco era la excepción para los de Buenos Aires. Yo recuerdo haber escuchado comentarios de rivales que venían acá a jugar y luego decían que se habían agarrado conjuntivitis por la tierra que corría. Cuando vino Independiente fuimos criticados por la Revista El Gráfico, porque como no habían tribunas en toda la cancha, la gente amontonaba bloques y se sentaba en ellos, entonces los del 'Rojo' decían que levantaban mucho polvo y afectaba la visión".
Cuando les toco perder con River (1-0) el titular la revista deportiva de tiraje nacional tituló "River 1, el viento 0", cuando solo habían corrido a 18 kilómetros por hora.
"Tal vez el primer nacional llegó medio de casualidad. Ya para el segundo fuimos más preparados. Y para el tercero ya vinieron jugadores que veían en Huracán una vidriera para mostrarse. (Carlos Alberto) 'Pantera' Rodríguez fue uno de ellos, venía de jugar en Belgrano de Bahía Blanca y luego terminó en Boca. Ya por ese entonces Huracán no era un club desconocido del sur del país. Por ejemplo tuvo a Humberto Zuccarelli que fue goleador siendo defensor. Fernando 'El Turco' Alí fue otro, porque si bien venía de San Lorenzo de Almagro fue con nosotros que tuvo reconocimiento nacional", recalcó.
Es más cuando Huracán de Parque Patricios festejó su aniversario, su entrenador Sebastián "Negro" Domínguez sostuvo que el "Globo" de la Patagonia es el segundo Huracán más famoso del país.

FINANCIAMIENTO

Mientras a sus rivales los auspiciaban las grandes marcas, y sus jugadores cobraban como profesionales, en Huracán todo era más modesto. En el primer nacional la mayoría de los integrantes del plantel se ganaban la vida trabajando de otra cosa y solo tenían un par de botines propios que debían preservar. Así y todo, en la sencilla cancha de barrio Pietrobelli ya habían debutado las luces. Entonces jugar de noche no era ninguna novedad para el equipo patagónico.
"Para el segundo Nacional nos regalaron botines, a mí me tocaron unos 'Fulvence' marrones que nadie quería porque eran marrones. Y venían con una cajita con tapones y una llave para que cambies de acuerdo al alto del césped. Y yo no tenía ni idea de eso. Luego nos vestía 'Morón Sports', y cuando íbamos afuera me acuerdo que Adidas y Olimpia nos regalaban bolsos. Y para nosotros era como cuando a un nene le regalás una bicicleta, mientras que para los otros equipos era algo 'normal'. La verdad que no sabíamos quiénes solventaban los gastos, sí que mucha gente ponía plata para que podamos jugar (no de sueldo). Por eso íbamos y veníamos en avión. Y hasta una tienda famosa de Comodoro (Ñaró) nos hizo los trajes para viajar al primer nacional, y para nosotros era la primera vez que usábamos traje y corbata", reconoce Alvarez.
El "Papa" ganó también fuera de la cancha, porque por su popularidad conquistó a Graciela, la primera princesa de la capital petrolera.
De distintos barrios surgieron los pibes que alimentaron la cantera del "Globo", pibes con sueños de jugar bien. Y que antes de cumplir la mayoría de edad se enfrentaban a los ídolos que veían en los álbumes de figuritas.
Incluso ni siquiera el "Papa" Alvarez seguía la campaña de Huracán, él se dedicaba a jugar para su barrio, San Carlos, en las inmediaciones de la actual parroquia María Auxiliadora de barrio 9 de Julio.
Con 12 años fue reclutado cuando ocupaba el tiempo jugando al metegol. De ahí la historia de él –como la de Huracán- fue meteórica.
Fuera del "Globo", ningún equipo pudo obligar a River, San Lorenzo o Vélez a viajar a la capital del viento, donde todo el que pretende trascender futbolísticamente debe hacer el doble de esfuerzo.
Tal vez por ello el "Papa" como tantos otros que fueron responsables de la hazaña lo viven con naturalidad, porque nunca dejaron de jugar por el amor a la pelota, manteniendo la esencia amateur que ennoblece al deporte.

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