Independiente cayó con Gimnasia y quedó en las puertas de una crisis

El Lobo se impuso con un gol de cabeza de Suso y el Rojo, que jugó muy mal y sólo tuvo empuje al final, sigue sin ganar en el Clausura.

Gimnasia le dio una lección a Independiente. Le ganó porque lo planteó mejor, tuvo más intensidad y fue más inteligente para leer el partido. Y no se impuso por una diferencia más amplia sólo por su falta de eficacia a la hora de definir.

El Lobo dejó desnudo al Rojo. Expuso todas sus debilidades. Denunció sus severos problemas estructurales. Aprovechó las grietas, cada vez más ostensibles, y lo demolió sin objeciones ni contemplaciones.

Julio Vaccari tiene motivos para estar muy preocupado. Su equipo no para de involucionar. En cada partido juega peor que en el anterior. La imagen que le devuelve el espejo es cada día menos agraciada: se advierte un conjunto ajado, frágil, vulnerable a las brisas de cualquier rival de turno. En La Plata, los de Avellaneda evidenciaron las mismas falencias que fueron flagrantes desde que comenzó el semestre.

Los extremos, Mazzantti y Montiel, no retroceden cuando los laterales contrarios pasan al ataque. Cabral, ubicado como volante interior por izquierda, vuelve pero no tiene aptitud para la marca y sus obligaciones defensivas no sólo lo desgastan en vano, sino que lo llevan a arrancar muy lejos de la zona de creación. Los marcadores de punta, Godoy y Zabala, descuidan sus espaldas. La defensa, con tres caras nuevas en relación a la del año pasado, se debilitó y Freire, quien perdió de arriba con Suso en el gol de Gimnasia, todavía está muy lejos del nivel que supo mostrar Valdéz, quien se recupera de una lesión en el tobillo derecho.

EN CAIDA

El Rojo volvió a arrancar abajo, tal como ya le sucedió en este semestre contra Gimnasia de Mendoza (2-1), Sarmiento (2-2) y Talleres (1-2). Una tendencia que no es casualidad, sino una consecuencia de los malos planteos iniciales de un conjunto que perdió el ritmo que lo distinguió en el semestre pasado.

El Lobo, que jugó con un 4-4-2 muy ofensivo con Merlo, Panaro, Torres y Briasco, se replegó mucho en el complemento. Pudo haber pagado el precio de haber desperdiciado muchas situaciones muy claras. Pero resistió ante un Independiente que tuvo empuje con el ingreso de Pussetto. Y consiguió su primer triunfo en el torneo. El Rojo quedó en las puertas de una crisis.

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