En un ambiente de alegría y satisfacción generalizada los jóvenes artesanos tuvieron el viernes su agasajo por la actividad desarrollada. Aprendieron a construir bandejas con material reciclado, a las que les imprimieron su sello único como si fuera una obra de arte.
La propuesta surgió de la unión de voluntades de la compañía petrolera Pan American Energy y dos reconocidas instituciones de Comodoro Rivadavia como son la Federación de Comunidades Extranjeras, y la propia Fundación Crecer.
La vicepresidenta de la fundación, Ana Chiapello, resumió que el encuentro del viernes fue “el corolario de una actividad que hicimos durante la fiesta de la Federación de Comunidades Extranjeras” que se desarrolló en septiembre.
Dentro de esa alianza la Federación de Comunidades Extranjeras se encargó del taller de formación laboral que brindó la docente Laura Malo, quien le brindó las herramientas necesarias para que los jóvenes construyan bandejas de comidas para utilizar en la tradicional feria.
Fany Levang, presidenta de la Federación de Comunidades Extranjeras, explicó a El Patagónico: “a cada colectividad le dimos una cantidad de bandejas que se las ofrecieron a la gente que iba a comprar los alimentos. Eso tuvo bastante buena aceptación por ser el primer año que se hacía y realmente nos reconfortó bastante”.
La dirigente dimensionó que esta iniciativa la “empezamos con un granito de arena que esperamos que se haga una duna grande para seguir colaborando con la fundación. Es un trabajo que hicieron los chicos que tiene un doble valor y fue muy satisfactorio”.
La docente y trabajadora social del Centro Ocupacional de la fundación, contó que los jóvenes “vienen trabajando con distintas técnicas y en este caso utilizaron el collage para intervenir las bandejas”. Las mismas fueron construidas en fibro fácil y para el collage se usaron diferentes papeles de revista y colores.
“Ellos vieron el resultado, fueron analizando cómo iban haciendo su trabajo e hicieron el control de calidad”. El taller está compuesto por 16 personas entre adultos y jóvenes “tuvo gran repercusión en ellos porque estuvieron felices, fueron un gran número que nos han pedido, 700 bandejas”, puntualizó Laura Malo.
Para la docente “fue un trabajo paso por paso que costó bastante. Después recortaron la figura del puente y pudieron formar las bandejas totalmente artesanales y únicas. Cada bandeja es muy original porque el collage fue personalizado”, valoró orgullosa.
Mientras, el gerente de relaciones institucionales de PAE, Gastón Malbos, reconoció que las tres instituciones “fuimos eficientes, juntamos las puntas y unimos el puente que fue el lema de este año. Justamente el puente es lo que intentamos hacer, unir dos instituciones de la ciudad bien reconocidas”.
Reflexionó: “es increíble cómo se enriquece una iniciativa como esta. Desde el punto de vista económico es secundario, pero desde el punto de vista de la ganancia comunitaria es altísimo. Eso es el mayor premio que nos llevamos todos hoy”.