El silencio no fue absoluto, pero sí calculado. En medio del vendaval mediático que rodea a Julio Iglesias, el cantante decidió enviar un primer mensaje público tras las denuncias por acoso y abuso que lo involucran. No habló largo ni dio explicaciones detalladas, pero dejó una señal clara sobre su estrategia frente a un escenario judicial y mediático que se volvió cada vez más adverso.
Según trascendió, Julio Iglesias atendió un llamado de la revista ¡HOLA! y optó por una respuesta breve, medida y sin definiciones de fondo. “No es para él el momento de hablar”, fue la frase con la que eligió marcar distancia del escándalo, aunque con una aclaración que no pasó desapercibida: aseguró que “ese momento va a llegar muy pronto”. Lejos de cerrar el tema, el mensaje dejó abierta la expectativa de una futura defensa pública.
Desde la publicación española ampliaron el contenido de ese contacto y explicaron que el artista se encuentra enfocado en ordenar su estrategia antes de hacer declaraciones más profundas. “Julio está preparando su defensa y todo se va a aclarar. Quiere llegar al fondo de esta cuestión y que no quede ninguna duda de cuáles son las verdaderas circunstancias y el relato real de todo lo sucedido”, indicaron. En la misma línea, remarcaron que Iglesias confía en que “la verdad llegará muy pronto e insiste en que todo se aclarará”.
Ese silencio administrado convive con un contexto cada vez más incómodo. Las denuncias realizadas por dos ex empleadas, actualmente en manos de la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España, describen situaciones de abuso, control y maltrato ocurridas en propiedades del cantante en República Dominicana y Bahamas. Mientras su entorno niega de forma tajante los hechos y evita la exposición, otras voces comenzaron a hablar desde un lugar inesperado.
Una de ellas fue la de un ex fotógrafo que trabajó con Julio Iglesias y que decidió romper el silencio en el programa español Y ahora Sonsoles. Su testimonio fue frontal y sin matices. “Yo me creo todo, todo lo que están diciendo esas pobres muchachas, que son gente humilde, tan necesitadas”, afirmó, alineándose de manera explícita con las denunciantes.
Lejos de quedarse ahí, profundizó su mirada crítica sobre el comportamiento del cantante. “No me extraña en absoluto lo que está saliendo, ojalá salga toda la porquería que hay alrededor de ese señor”, lanzó, en una frase que generó fuerte impacto en la televisión española. Según relató, conoció a Iglesias en 1982 por cuestiones laborales y volvió a cruzarlo años después, en el 2000, cuando el músico construía su residencia en Punta Cana.
En ese contexto, el fotógrafo aportó un dato sensible sobre el poder que, según él, Iglesias tendría en el país caribeño. “En la República Dominicana no se ha hecho la denuncia porque el señor Julio Iglesias tiene mucho poder ahí”, señaló, en referencia a la decisión de avanzar judicialmente en España con el acompañamiento de la organización internacional Women’s Link Worldwide.
El testimonio también avanzó sobre aspectos íntimos que contradicen la imagen pública del cantante. “Julio vive solo y Miranda vive en otro lado. Todo lo que hay es pantalla”, sostuvo, poniendo en duda la relación con Miranda Rijnsburger. Y cerró con una frase que resonó con fuerza: “La mala relación que hay con sus hijos, por algo será. Todo eso va a salir ahora”.
Así, mientras Julio Iglesias prepara su defensa y elige cuándo hablar, las voces del pasado comienzan a emerger con relatos que tensionan aún más su figura. Entre silencios estratégicos y testimonios cada vez más duros, el caso suma capas polémicas y deja en claro que, aunque el cantante todavía no dio su versión completa, el escenario ya no se limita a una sola denuncia, sino a un patrón que empieza a ser revisado sin indulgencias.