La autopsia se demoró por falta de agua en la morgue

La familia de Débora Martínez debió esperar durante varias horas la entrega de su cuerpo para poder velarlo. Pasadas las 15 de ayer, su madre Claudia, salió de la comisaría Mosconi con la triste respuesta de que la autopsia se demoraría por la falta de agua en la morgue del Hospital Regional.
"En la comisaría me dicen que el cuerpo estaba en la morgue y que hay que esperar a que le hagan la autopsia. Hasta ahora (16:30 de ayer) no le podían hacer la autopsia porque no hay agua en el hospital. Me dijeron que vaya a la fiscalía el lunes", se quejaba ayer Claudia ante este diario. No encontraba consuelo para su dolor y no hallaba manera de que el trámite legal se agilizara.
La moderna Morgue Judicial emplazada en el Cementerio Oeste tiene dos tanques de agua preparados con miles de litros para este tipo de contingencias, pero la misma todavía no fue inaugurada ante la falta de uno de los aparatos más importantes para las autopsias criminales: un resonador que logre ubicar en los cuerpos algún plomo de arma de fuego incrustado.
La licitación del equipo se realizó el año pasado, pero la compra todavía no ha avanzado por lo que las autopsias se siguen realizando en una colapsada morgue del Hospital Regional que no está preparada para este tipo de contingencias como lo es la falta de agua.
Para sumar más dolor en la familia, Claudia le confesó a El Patagónico: "la policía jamás nos avisó a nosotros como padres lo que había sucedido. Nosotros nos enteramos por el diario en internet a las 9 de la mañana".
Claudia contó que su marido estaba en el trabajo cuando un compañero le comentó que habían matado a una mujer. Cuando su marido leyó la noticia se enteró que se trataba de su hija. "La Policía no nos llamó. Llamé a la comisaría de Kilómetro 3 y me dijeron que no tenían cómo ubicar a la familia. ¿Si Débora tuvo un accidente a mediados de noviembre y enseguida al toque me llamaron? Que en tal lado estaba internada. Y ahora que la matan no me avisan nada", cuestionó.
"Era un golpeador. La sacamos de allá, estuvo noviembre y diciembre con nosotros, y a fines de diciembre se fue con él otra vez", afirmó la madre de Débora.
La mujer que cuidó desde bebé a su nieto, hijo de Débora, contó que pese a que le insistían a su hija que se quedara a vivir en la casa de sus padres, se fue con Aguilante.

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