Las palabras de Christian Petersen no cayeron en el vacío. Su reciente testimonio sobre lo ocurrido durante el ascenso al Volcán Lanín generó una reacción inmediata y cargada de enojo entre los guías de montaña que participaron del operativo y que ahora evalúan avanzar por la vía legal.
El chef habló en una entrevista con La Nación y allí reconstruyó su experiencia desde un lugar personal, atravesado por el estrés y el desborde emocional. En su relato, puso el foco en el contexto de la expedición y en cómo se sintió durante las horas previas al colapso. “Me pasó que cuando subí al Lanín parecía la 9 de Julio”, dijo, al describir la cantidad de personas con las que compartía el ascenso. Y agregó: “Todo el mundo quería charlar de cocina, yo de las flores que había en el volcán. Y la verdad es que a la noche me agarró un poco de claustrofobia (…) y me quise bajar”.
En esa misma línea, Christian Petersen intentó explicar su estado anímico. “Estaba re estresado y la verdad es que con todo eso se me hizo un combo medio depresivo. Además, yo a veces tengo un tema de ataque de pánico: cuando estoy con mucha gente mucho tiempo me agarra una cosa de querer estar a solas”, sostuvo, al contextualizar lo que vivió en la montaña.
Sin embargo, el punto más sensible de la entrevista llegó cuando se refirió al comunicado que difundió la Asociación de Guías de Montaña tras el episodio. Allí fue tajante y desestimó esa versión institucional. “Todo mentira. Con los cuatro o cinco con los que subí les pedí perdón. Me enojé con uno, que era un amigo de un amigo mío”, lanzó, marcando distancia y deslizando una responsabilidad individual.
Ese fragmento fue el que encendió la bronca. Según se contó luego en Puro Show, el guía que encabezó el descenso y coordinó la asistencia médica no tomó bien las declaraciones públicas del chef. Al aire, Fernanda Iglesias reveló que el profesional ya estaría analizando los pasos a seguir. “El guía que lo bajó y con quien tuvo todo ese problema, va a consultar con sus abogados para ver qué medidas tomar. Porque no los hace quedar bien a los guías”, contó.
El malestar no sería aislado. De acuerdo a lo que trascendió en el programa, la incomodidad se extendió dentro del ambiente de montaña de San Martín de los Andes, donde consideran que las declaraciones de Christian Petersen los exponen y afectan directamente su trabajo. “Los guías no están contentos, se están metiendo con su laburo y están muy enojados en San Martín de los Andes. No es joda. Están enojados por las cosas que dijo por salvarse él”, agregó la periodista.
Por ahora, no hay acciones legales confirmadas, pero el clima es tenso. Lo que comenzó como un intento de dar su versión personal terminó reabriendo una herida que parecía cerrada y dejó planteado un escenario de confrontación directa entre el chef y quienes lo asistieron en uno de los momentos más críticos de su vida.