La centroizquierda ganó 8 de las 13 gobernaciones

La fuerza que se mostró más fuerte se quedó con la estratégica Santiago. Los independientes, surgidos de las protestas, obtuvieron cuatro distritos. Y la derecha, oficialista, sólo se impuso en uno.

La centroizquierda clásica es la gran vencedora de las elecciones regionales en Chile que se celebraron este domingo, en las que obtuvo ocho de las trece gobernaciones (provincias) en juego, incluida la de Santiago, la más numerosa y estratégica del país, con el 99,3% de votos escrutados. En cambio, la derecha oficialista del presidente Sebastián Piñera sólo se impuso en la Araucanía, al sur trasandino.

Se trata de la primera vez en la historia que Chile elige a las autoridades de sus gobernaciones. Antes eran nombradas a dedo por el Gobierno nacional, por lo que se consideran unas elecciones cruciales hacia la descentralización del país.

Tres de las 16 regiones del país no celebraron segunda vuelta, ya que los ganadores fueron elegidos en el primer turno de mayo con más del 40 % de los votos: el independiente por lista del Frente Amplio, Rodrigo Mundaca, en Valparaíso (centro); la socialista Andrea Macías Palma, en Aysén (sur); y el izquierdista independiente por el bloque de Unidad Constituyente Jorge Flies, en Magallanes (sur).

Ahora, tras el balotaje de este domingo, queda claro que la centroizquierda tradicional gobernará en diez de las 16 regiones del país: ocho de ellas obtenidas este domingo y las otras dos en el primer turno.

Su resultado más resonante fue el del gobierno del área metropolitana, donde Unidad Constituyente (izquierda y centro) obtuvo el poder sobre la capital, en la que el democristiano Claudio Orrego (foto) se impuso por un 52,6 % de los votos contra el 47,7% de Karina Oliva, de Frente Amplio (FA), una coalición que nació en 2017 como una izquierda renovada pero más radical.

En el acomodado sector oriente de Santiago, Orrego recibió un contundente respaldo, mientras Oliva acumuló votos de las comunas populares del Gran Santiago.

La centroizquierda tradicional también se impuso este domingo en las regiones de Arica y Parinacota; Antofagasta; O'Higgins; Maule; Ñuble; Los Ríos, y Los Lagos.

LOS INDEPENDIENTES

Una similitud del balotaje de este domingo con la última megaelección del 15 y 16 de mayo pasados es que los independientes volvieron a convertirse en actores centrales de este nuevo mapa político chileno, que parece ser hijo del estallido social que conmovió al país en octubre de 2019.

En aquella ocasión, los candidatos independientes y por fuera de los partidos clásicos se quedaron con un tercio de los 155 asientos de la Convención Constituyente, asestando una derrota a la derecha conservadora que no logró imponerse.

En el balotaje de este domingo, candidatos independientes ganaron en cuatro regiones: Miguel Vargas, en Atacama, con casi 60% de los votos frente al representante de la coalición Unidad Constituyente que nucleó a los partidos que solían ser parte de la Concertación; la ecologista Krist Naranjo en Coquimbo con más del 62% de los votos; Rodrigo Díaz en Biobio con más del 71%; y el independiente José Miguel Carvajal en alianza con el FA en Tarapacá.

Trece millones de personas fueron convocadas a votar, con una participación menor (19%) que en el primer turno (43%) en razón de la pandemia y nueva cuarentena.

LAS PRESIDENCIALES

La lectura de los resultados de este comicio por las gobernaciones se hará con un ojo puesto en las elecciones presidenciales del próximo 21 de noviembre.

El gobernador de la región capitalina ocupa el cargo más votado tras el del jefe del Estado y será la autoridad regional de más de 7 millones de habitantes, pudiendo convertirse en figura como precandidato a la presidencia.

El triunfante Orrego, como cabeza de los democristianos, podría también apoyar a un aspirante moderado. En cambio, Oliva encabezaría el eje de la izquierda radical, que buscará impulsar al frenteamplista Gabriel Boric, o incluso al del Partido Comunista, Daniel Jadue, que lidera las encuestas.

Los elegidos tomarán posesión el 14 de julio para un período de cuatro años y se convertirán en autoridades con alta visibilidad y, en muchos casos, en contrapoderes territoriales al centralizado Santiago.

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