La ciudad que redujo a la mitad su consumo de agua diario

Ciudad del Cabo tiene las horas contadas para quedarse sin agua definitivamente, por lo que comenzaron a tomar medidas extremas para alargar la agonía hídrica. ¿Un espejo en el que Comodoro puede mirarse?

Luego de que el pasado 1 de febrero la oficina de la alcaldesa de Ciudad del Cabo, Patricia de Lille, anunciara una serie de restricciones al consumo de agua que colocaba el nuevo límite en menos de 50 litros diarios por persona, las medidas parecerían haber surtido efecto para poder aplazar, al menos por unas cuantas semanas, el temido momento en el que toda una urbe se quedaría sin el vital recurso no renovable.

Lo suficiente para una ducha de 90 segundos, unos dos litros para beber, un fregadero para lavar a mano los platos o la ropa, una comida, dos lavadas de mano, dos cepilladas de dientes y un desagote de inodoro, la restricción logró una reducción drástica en el consumo acuífero lo que permitió retrasar en aproximadamente diez semanas la fecha límite que se había marcado para fines de abril.

El nuevo Día Cero ha sido marcado para el 9 de julio, algo que fue posible gracias al haber podido alcanzar un consumo de agua de 523 millones de litros de agua diarios, menos de la mitad de lo registrado cuatro años atrás, antes de que la sequía comenzara.

Como resultado, el paraíso costero localizado en el extremo sur de Sudáfrica podrá enfrentar el próximo invierno austral, con fecha de inicio en junio, sin que las canillas se sequen por completo.

De cualquier manera los expertos alertan sobre la posibilidad de que el clima más frío no traiga las tan necesitadas lluvias, algo que podría comprometer a las reservas de agua en las distintas represas locales, las cuales se encuentran al día de hoy al 24 por ciento de su capacidad y disminuyen sin aparentes intenciones de revertir la tendencia.

Las autoridades han alertado a la ciudadanía sobre la importancia de continuar practicando las medidas de ahorro de agua, a pesar del logro momentáneo alcanzado.

Simultáneamente, la ciudad se encuentra en pleno proceso de construcción de un red de plantas desalinizadoras pero todavía no se ha compartido la fecha exacta de su entrada en funcionamiento.

Ciudad del Cabo continúa utilizando un 16 por ciento más del agua que debería para poder cumplir con el límite diario estipulado en 450 millones de litros y, a menos de que la urbe logre alcanzar dicha meta, el fantasma de las canillas secas seguirá acechando a sus autoridades y residentes por tiempo indeterminado.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico