La esposa de Alarcón reconoció que ella le compró los departamentos a su excuñada

La esposa de Oscar Alarcón fue una de las principales testigos de descargo que se escucharon ayer durante el juicio que se sigue contra el exfuncionario de Ceremonial de Mario Das Neves. La mujer se adjudicó la compra y se lamentó de haber puesto a nombre de su pareja el edificio que le vendió su excuñada en Rawson. El debate continuará el lunes.

El juicio oral y público contra Oscar “Chito” Alarcón por el delito de enriquecimiento ilícito, continuó ayer por la mañana con un extenso recorrido por las propiedades que el acusado tiene en Rawson y Playa Unión, luego de lo cual se inició la toma de declaraciones de los testigos ofrecidos por el defensor, Fabián Gabalachis

La primera en declarar fue Carmela Mirenda, esposa de Alarcón. Ella dio cuenta de sus movimientos comerciales en los últimos 20 años, lo cual le permitió la compra de esos inmuebles a nombre de Alarcón.

Mirenda dijo que se dedica al rubro de la librería, siendo siempre la titular de la habilitación comercial. Con respecto a su marido dijo que inició la relación entre los años 2010 y el 2011, luego de separarse de Raúl Celi, con quien tuvo dos hijos.

La testigo de descargo aseguró que siempre tuvo una muy buena relación con su excuñada, Susana Celi, propietaria del edificio de la calle Gregorio Mayo y de los cuatro terrenos en Playa Unión.

“Ella ofreció venderme el edificio, pero no le di importancia. Me insistió por una cuestión de confianza. Ella necesitaba el dinero para sanear algunas cosas. Me ofreció por un dinero que me convenía y lo puse a nombre de mi marido para no pagar más impuestos. Ahora me arrepiento por los problemas que nos ha traído. Lo hice sin consultar a mis contadores y abogados, pero ahora él está metido en este problema”, expresó.

Los fiscales apuntaron al estado patrimonial, los movimientos comerciales y los ahorros de Mirenda teniendo en cuenta su patrimonio, balances y las relaciones familiares y comerciales con su exesposo, Raúl Celi, con el que tuvo dos hijos.

En la continuidad de la ronda de testigos también declaró Bárbara Tocho, hija de Susana Celi, la vendedora de los terrenos en Playa Unión y del edificio de la calle Gregorio Mayo, de Rawson. Dijo que por mandato de su madre fue ella la que vendió esas propiedades a Alarcón en una escribanía de Esquel.

Ratificó los dichos de Carmela Mirenda aunque, ante preguntas de los fiscales, fue puesta en duda su credibilidad al punto tal que merecieron varias objeciones por parte del defensor Gabalachis.

Hay que saber que Raúl Celi fue testigo de los fiscales y declaró en función de conocer los movimientos comerciales y de capital de Carmela Mirenda, cuando juntos explotaban una librería hasta que se separaron en 2008 y realizaron de común acuerdo la división de bienes, aunque la relación comercial continuó hasta 2010.

Se refirió a los ahorros en dólares mediante depósitos en plazo fijo en el Banco Nación, sus renovaciones y el crecimiento patrimonial del matrimonio. Destacó que la relación con su hermana era muy buena y que la quería “un montón”. El testigo sostuvo que al enterarse del precio de venta se “quería agarrar la cabeza”.

“Yo no sé si el señor Alarcón es un palo blanco de mi sobrina”, dijo y agregó que el poder que firmó su hermana en beneficio de Bárbara Tocho fue cuando ya tenía un tumor cerebral que “la hacía perder el conocimiento y no reconocía a nadie”.

El debate continuará el lunes con las declaraciones de exfuncionarios de la sucursal Rawson del Banco Nación.

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