La guerra entre Trump y la capitana de la selección de Estados Unidos

"No voy a ir a la jodida Casa Blanca", dijo la jugadora Megan Rapi al ser consultada por la prensa en caso de alzar la copa. Rapi comenzó a arrodillarse en el himno como protesta contra la brutalidad y el racismo policial además de pronunciarse abiertamente en contra de la desigualdad de género y los derechos LGBTI. Por su parte, el máximo mandatario criticó a la jugadora de 33 años por no entonar el himno durante los partidos de la Copa del Mundo femenina.

Tras la victoria de la selección femenina de Estados Unidos sobre España en los octavos de final del Mundial de Francia 2019, estalló una polémica que lleva tiempo gestándose entre el presidente Donald Trump y la futbolista Megan Rapinoe, quien se define a sí misma como una "protesta andante" y en esta Copa del Mundo ha decidido no cantar el himno nacional.

En declaraciones a The Hill, Trump consideró que es "poco apropiado" que la experimentada jugadora de 33 años, autora de uno de los goles del 2-1 que les permitió clasificarse a los cuartos de final, no quiera entonar la canción emblemática junto a sus compañeras.

A esto le siguió una dura declaración de Rapinoe a la revista Eight by Eight en la que, al ser preguntada sobre si se sentiría orgullosa en ir a la Casa Blanca en caso de alzar el trofeo de campeonas de mundo, contestó de forma tajante: "No voy a ir a la jodida Casa Blanca. No nos van a invitar, tengo mis dudas."

Según publica Infobae, estas fuertes palabras provocaron la réplica de Trump a través de sus redes sociales: "La futbolista Megan Rapinoe dijo que no vendría a la Casa Blanca. Aparte de la NBA, que ahora se niega a llamar dueños, propietarios (el desempleo negro está en el nivel más bajo en nuestra historia y el índice de pobreza también), al resto de las ligas y a sus equipos les encanta venir a la Casa Blanca."

Tras esa introducción, el presidente estadounidense hizo la invitación formal. "Soy un gran fanático del equipo de fútbol femenino, pero Megan debe ganar primero antes de hablar. Terminen el trabajo. Aún no hemos invitado a Megan o al equipo, pero estoy invitándolas ahora, ganen o pierdan. Megan nunca debe faltar al respeto a nuestro país, la Casa Blanca o nuestra bandera, especialmente porque se ha hecho mucho por ella. Estén orgullosas de la bandera que llevan puesta. ¡Estados Unidos lo está haciendo fantástico!", escribió Trump.

Todo este enfrentamiento viene desde hace tres años cuando el jugador de fútbol americano Colin Kaepernick, por entonces quarterback de los San Francisco 49ers, comenzó a arrodillarse en el himno como protesta contra la brutalidad y el racismo policial. La capitana de la selección femenina se unió a esta medida y expresó su postura al respecto.

"No he experimentado la brutalidad policial, ni racismo, ni nada parecido a ver el cuerpo de un familiar muerto en la calle. Pero no puedo permanecer como si nada cuando hay gente en este país que tiene que lidiar con este tipo de cosas. Sé que nada de lo que haga aliviará el dolor de esas familias, pero siento que arrodillarme durante el himno nacional es la forma correcta de proceder y haré lo que sea para ser parte de la solución", expresó Rapinoe en The Player's Tribune.

Eso llevó a la Federación de Fútbol Estadounidense a crear una regla interna que exige a todos los jugadores y jugadoras a "permanecer de pie de forma respetuosa" cuando suena el himno. Rapinoe acata dicha regla, pero se niega a cantar la letra.

La volante ofensiva de las campeonas del mundo estadounidenses es una de las voces de mando dentro y fuera del campo de juego, ya que es una de las jugadoras que encabezó el procedimiento legal contra la Federación para intentar conseguir la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Además, como atleta abiertamente gay, se ha convertido en defensora de numerosas organizaciones LGBTQ.

Tras perder el lugar en la selección durante algunos meses, Megan Rapinoe se transformó en una de las líderes indiscutida. "Veo en ella a una jugadora que tiene influencia sobre sus compañeras por lo que hace fuera del campo, por su personalidad y su humor, pero también por su exigencia", valoró Jill Ellis, la entrenadora de la selección femenina de Estados Unidos.

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