La confirmación judicial de que el soldado Rodrigo Gómez se quitó la vida dentro de la Quinta de Olivos no cerró el caso: por el contrario, abrió la puerta a una investigación de mayor alcance que terminó por desarticular una banda dedicada a la extorsión digital.
Así lo informaron este lunes autoridades nacionales en una conferencia de prensa encabezada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, junto a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El hecho ocurrió el 16 de diciembre de 2025, cuando el joven de 21 años cumplía funciones de custodia presidencial. Tras el disparo fatal, la Justicia inició una pesquisa que, con el correr de las semanas, confirmó la hipótesis del suicidio, pero también reveló un entramado delictivo que habría tenido un rol determinante en el desenlace.
De acuerdo con lo expuesto por los funcionarios, Gómez era víctima de un esquema de extorsión montado a través de una aplicación de citas. El contacto inicial se habría producido mediante un perfil falso, identificado con el nombre de “Julieta Ayelén Cardozo”, desde el cual se inició una maniobra de presión y amenazas que derivó en un fuerte hostigamiento contra el soldado.
Una carta dejada por la víctima fue clave para profundizar la investigación. A partir de ese elemento, se estableció que la banda operaba utilizando teléfonos celulares desde al menos dos establecimientos penitenciarios de la provincia de Buenos Aires. “Un celular en una cárcel es un arma”, remarcó Adorni al describir el alcance del accionar delictivo.
Las pruebas recolectadas derivaron este lunes en una serie de allanamientos simultáneos que concluyeron con la detención de siete personas, presuntamente vinculadas a la denominada “pyme del delito”, como definieron las autoridades al grupo organizado que llevaba adelante estas extorsiones.
Desde el Gobierno advirtieron que este tipo de maniobras podría estar afectando actualmente a otras personas en el país y subrayaron la importancia de denunciar este tipo de situaciones. La causa continúa en investigación, mientras se analizan dispositivos secuestrados y se avanza en la identificación de posibles nuevas víctimas.