La pobreza afecta al 27,3% de la población argentina

Empujada por la devaluación del peso y las políticas de ajuste fiscal, representa una suba de 1,6 punto porcentual frente al segundo semestre de 2017.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el 27,3 por ciento de la población se encuentra en la pobreza, lo cual representa una suba de 1,6 punto porcentual frente al segundo semestre de 2017. La indigencia se ubicó en el 4,9 por ciento, 0,1 punto por encima del semestre anterior.

El deterioro semestral no se verifica en la comparación anual, en donde las cifras oficiales muestran una mejora de las condiciones sociales que solo se explica por el hecho de que el derrape económico empezó en los últimos tres meses del período en cuestión (abril, mayo y junio).

La aceleración de la inflación en julio, agosto y seguramente también en los próximos meses, al compás del ajuste y la aplicación de una política monetaria ultra-ortodoxa anunciada en el marco del segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), no despejan las dudas en materia de estabilidad cambiaria pero ofrecen certezas acerca de las condiciones de vida de los argentinos, que seguirán empobreciéndose.

En su breve mensaje de la jornada, el presidente Mauricio Macri afirmó: “cuando asumimos tuvimos momentos de avance, pero a raíz de esta tormenta los resultados van a tardar más”. “Nuestro único objetivo es que cada vez más argentinos puedan salir de la pobreza y vivir mejor”, dijo el mandatario.

Subrayó que el Gobierno había otorgado un pago extraordinario para beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y que se habían aumentado los montos de programas sociales, sin reconocer que el incremento en los planes del Ministerio de Desarrollo Social siguen por debajo de la inflación este año. Los beneficiarios de la AUH recibieron una suma fija de 1200 pesos por hijo en septiembre y obtendrán 1500 pesos adicionales en diciembre.

Lo cierto es que más allá de la preocupación de Macri y de los paliativos oficiales, el principal motor del crecimiento de la pobreza es el programa económico de Cambiemos y del FMI.

En primer lugar, el reforzado ajuste fiscal se monta sobre la continuidad en la quita de subsidios a la electricidad, el gas, el agua y el transporte público, lo cual impacta en el bolsillo de los sectores de menores ingresos.

Según el INDEC, los gastos de servicios públicos vinculados al hogar subieron en el último año un 52,8 por ciento y el transporte, un 45 por ciento.

Por otro lado, la brutal devaluación del peso impacta sobre los alimentos, que subieron 3,3 por ciento en mayo, 5,2 en junio, 4 en julio y otro 4 por ciento en agosto. En tercer lugar, el Gobierno expulsa mano de obra del Estado y reduce la obra pública, en el marco de un recorte general de gastos que, como el propio Presidente reconoce solo presagia peores índices que los actuales.

El 27,3 por ciento de las personas en condición de pobreza equivale al 19,6 por ciento de los hogares, que en promedio cuentan con 4,3 miembros y tienen un ingreso total familiar de 12.397 pesos.

A esas familias les faltan 7038 pesos mensuales para llegar a los casi 20 mil pesos necesarios para acceder a los bienes y servicios que componen la canasta básica. Esos datos excluyen el pago del alquiler.

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